La iglesia Chamula en el estado de Chiapas, México

En 1981 fui con un psiquiatra, además de escritor, llamado Adrián Sapetti, con el cual he viajado mucho por el mundo. Habíamos llegado a San Cristóbal de las Casas (Chiapas), en avioneta, dos días antes procedentes de Guatemala.
Llegando a San Juan de Chamula alguien nos dijo que no se podían tomar fotografías de cerca a los indios chamulas (oriundos de esa región) ni a sus templos, pues corríamos serio peligro de ser agredidos y enviados a la cárcel por este hecho, pues ellos creen que de esta manera les están robando algo de su alma. Algunos turistas ignorantes de esta cosmogonía lo intentaron y cuentan que les destrozaron la cámara, los apalearon y enviaron a la cárcel. El gobierno mejicano lo tuvo difícil para sacarlos de allí, pues los chamulas no admiten autoridades policiales mejicanas dentro de su pueblo. Su famoso líder "Pajarito", ya muerto, le causó muchos problemas al Estado mejicano por la imposibilidad de meterlo en cintura. Fue un sin ley, y enfrentó continuamente los diversos pueblos de la región, exhibiendo una especial crueldad con aquellos que consideraba sus enemigos.
Cuando entré en el templo vi pinos cortados enteros apoyados contra la pared, y el suelo estaba alfombrado en agujas de pino. Los santos se veían muy obesos por los muchos vestidos que les van poniendo los fieles que les piden favores, y dentro se oía un murmullo permanente por el continuo rezar de una manera especial, donde unos empiezan antes que los otros terminen; de manera tal, que esa especie de   “Ommm...”  que se oye como un sonido grave y profundo no tiene interrupción, y se parece al de los santones de la India en sus momentos de meditación. Mientras tanto, iban bebiendo alcohol, que tenían en botellas de cristal, mojando la garganta para no desmayar en su letanía.
Los chamulas desterraron de sus templos a los sacerdotes católicos y los convirtieron en recintos con su propia cosmogonía. Tres pinos juntos, forman una tríada sagrada que les permite, según su religión, entrar en el mas allá. Este interesante concepto tiene gran similitud con el de algunos aborígenes australianos que utilizan los árboles para comunicarse, según ellos, con "los de acá y los del más allá ". Por esta razón los pinos son parte integrante del interior de la iglesia de San Juan de Chamula.

Cuando entramos al templo iba a tomar una fotografía pero casi de inmediato se situó a mi lado un guardián chamula alto y fuerte con su amenazante chaguaste; un palo recto y durísimo, al que le han hecho un tajo de arriba a abajo de modo tal, que visto desde encima, parece una media luna. Con esa forma se convierte en un arma natural muy peligrosa que puede llegar a producir graves heridas o simplemente dar muerte. En vista de ello salimos del templo, y nos dimos una vuelta mientras yo ponía la cámara a baja velocidad porque dentro estaba algo oscuro. Preparé la foto y gradué la velocidad a 1/8 de segundo. Luego me la colgué sobre el cuello, como lo hacen todos los turistas intentando dar una imagen de distensión y nos dirigimos nuevamente al lugar. A cada lado de la entrada siempre tienen un guardia, elegido deliberadamente fuerte para proteger la intimidad chamula, cuya misión es acompañar al turista por si comete alguna "imprudencia" al tomar fotos que les "roban" su energía. Por fortuna, tardó unos breves segundos en alcanzarme, los suficientes para tomar la foto. Pasé unos momentos de angustia mientras el guardia se dirigía a mí, pues pensé que había oído el click de la cámara. La verdad es que sudé frío, pero no dijo nada; no escuchó el breve sonido de la toma. El resultado, aunque de baja calidad, es la foto que les mando.

por Juan Carrillo.

Nota del Dr. Sapetti: este artículo describe una experiencia vivida por dos jóvenes (Juan, de Colombia, y Adrián, de Argentina) que, por entonces, no comprendían o no compartían las creencias del pueblo chamula. Hoy, los años me han hecho más respetuoso de las mismas. En esa época que describe, en la misma zona, se gestaba la guerrilla zapatista, con su líder el Subcomandante Marcos. Este artículo y la foto -aunque quizás mi actitud parezca algo ambivalente- como homenaje a la defensa de la identidad chamula.

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