Cine y sexualidad (parte V)

por el Lic. Andrés Moltedo Perfetti

Woody Allen1980-1989:

La relación de pareja va perdiendo el idealismo de los setenta y se vuelve más real, más conflictiva. Son más verídicas y neuróticas, a la vez que menos estereotipadas.
En el caso del rol masculino, este vuelve a transformarse en machos individualistas. Existen dos alternativas de hombres exitosos: el que triunfa entre los varones y el que lo hace con las mujeres. En el primer caso se trata de varones que pueden hacerlo todo exitosamente, en ellos el look masculino cambia rotundamente, es el turno de los musculosos y de pocas palabras, los Stallone y Schwarzenegger (muchos querían ser "Rambo" o "Terminator"), que siguen la línea de Wayne y Lancaster. En el segundo caso, resaltan las varoniles actitudes de los galanes tipo Michael Douglas y Mickey Rourke, quién logró imponer su barba de tres días (al igual que Don Johnson) como la imagen del hombre de los ochenta. Y como paradigma del varón torturado, intelectual, brillante pero un tanto perdedor (looser) encarnados en Woody Allen.

En el caso de las mujeres, éstas mantienen una muy delgada línea pero proporcionada y con más pechos que en la década anterior. Sin embargo, el mayor requisito del ideal de belleza femenino es el color de pelo: deben ser rubias (Bo Derek, Daryl Hannan, Kathheleen Turner, Kim Basinger, Melanie Griffith). El rol femenino va logrando una mayor actividad y preponderancia en las pantallas, si en la década anterior muchas eran muchachas universitarias, en los ochenta se trata de mujeres profesionales, que no tienen mucho tiempo para el romance, así que no es de extrañarse que no exista un período de conquista tradicional y que el affaire se de en un bar o en una fiesta de la oficina y que finalice en la cama… el mañana (si continúa o no la relación) será determinado por los intereses y compatibilidades mutuas, así como de la evaluación que ambos hagan del otro.

En una de estas fiestas de oficina se conocen Dan Gallagher (Michael Douglas) y Alex Forrest (Glenn Close), protagonistas de "Atracción Fatal" (1987), donde la infidelidad, antes un tema sometido a un doble discurso, ahora trae inconmensurables consecuencias para la pareja (especialmente en la época del SIDA). La relación extra marital no se trata simplemente de un problema exclusivo del hombre, sino que afecta a toda la relación de pareja en su conjunto.

La mujer físicamente perfecta e ideal es llamada "mujer diez", como una alusión a la película de ese nombre. Un hombre (Dudley Moore) que tiene una relación de pareja (Julie Andrews), conoce y se obsesiona por una mujer escultural (Bo Derek). Ese es el tema central de "La mujer 10", la mujer perfecta, muy similar a la "La comezón del séptimo año" o a "La chica de rojo".

Liz TaylorLa célebre "Nueve semanas y media" con Mickey Rourke y Kim Basinger, es una especie de versión moderna de la relación atípica y autodestructiva que se aprecia en "El último tango en París". Él es un hombre depresivo y obsesivo que llega a la aburrida y rutinaria vida de una mujer soltera, y le brinda una pasión y emociones jamás experimentadas por ella. Él hace que afloren, o ella descubra sus fantasías eróticas y su capacidad lúdica. Por lo demás, él tiene los mismos rasgos estereotipados del Brando de París (el abrigo, las poses, los cigarrillos, etc.) Sin embargo, no es un pobre viudo, ahora se trata de un varón bastante más perverso-obsesivo, así que la relación se termina, porque en el fondo él es incapaz de relacionarse de una manera tradicional, que es lo que en definitiva busca ella (vale la lujuria, pero hace falta algo más).

Continuará.....

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