El cantar de los cantares 

Texto bíblico atribuido al Rey Salomón (circa 1020 aC) que exalta, con sensualidad y erotismo, los amores, encuentros y separaciones del Rey con la Sulamita.

Se estructura como un poema de amor conyugal a voces o cantos alternos, lejos de todo plan organizado y que escapa a cualquier categorización rigurosa.

 

Gustave Moreau


El Rey Salomón y la Sulamita, han sido forzados a separarse, no obstante se buscan con desesperación, cantan su amor en una forma poética, se reúnen y vuelven a separarse, siempre con la esperanza de volver a estar juntos eternamente, es el clásico tema de “El amor siempre triunfa”.

Después, a este texto, trataron de deserotizarlo, de ocultar toda intención sexual y sensual; leamos unas estrofas y que cada uno saque sus conclusiones:

 

¡Que me bese ardientemente con su boca!
“He aquí que tú eres hermosa, amada mía;
¡Cuánto mejor que el vino tus amores,
y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!
Miel y leche hay debajo de tu lengua;
y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.

Huerto cerrado eres, esposa mía;
fuente cerrada, fuente sellada.
Soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas.
Venga mi amado a su huerto,
y coma de su dulce fruta.
Los contornos de tus muslos son como joyas,
obra de mano de excelente maestro.
Tu ombligo como una taza redonda
que no le falta bebida.
Tu vientre como montón de trigo
cercado de lirios.
Tus dos pechos, como gemelos de gacela.
Tu cuello, como torre de marfil.

¡Qué hermosa eres, y cuán suave!,
¡Oh amor deleitoso!
Tu estatura es semejante a la palmera,
y tus pechos a los racimos.
Yo dije: Subiré a la palmera,
asiré sus ramas.
Deja que tus pechos sean como racimos de vid,
y el olor de tu boca como de manzanas,
tu paladar como el buen vino,
que entra en mi amado suavemente.
Ven, amado mío, salgamos al campo,
levantémonos de mañana a las viñas;
veamos si brotan las vides,
si han florecido los granados;
allí te daré mis amores”.

 

Gustave Moreau

Hay que hacer mucho esfuerzo para tratar de negar el contenido amoroso, sexualizado y erótico de estos versos, todo basado en el concepto de que el sexo es algo reñido con la espiritualidad, con la religiosidad.

En cambio, el Cantar de los Cantares enaltece al amor y a la sensualidad, a despecho de los represores para los cuales a la sexualidad hay que negarla, ocultarla, desmentirla.

Pero estos versos prueban, a través del tiempo, que el amor perdura, Eros impregna todos nuestros actos haciéndonos mejores, permitiéndonos vivir de manera más feliz y placentera.

Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra, sexólogo clínico.

 

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