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Nota del Dr. Sapetti: Con estos
diálogos ficticios con el genial escritor portugués
Fernando Pessoa (1888-1935) doy por finalizada esta irreverencia,
que es a la vez un sentido homenaje a un grande.
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Adrián Sapetti: admirado Fernando, me das
la idea de alguien que no tiene existencia propia, casi inexistente.
Fernando Pessoa: existo sin que lo sepa y moriré sin que
lo quiera. Soy el intervalo entre lo que soy y lo que no soy, entre
el sueño y lo que la vida hizo de mí, a medio camino
de lo abstracto y lo carnal, entre cosas que nada son, siendo yo
nada también.
AS: ¿piensas en tu destino, en la escisión entre
tu trabajo burocrático, anodino y tu creación literaria?
FP: tal vez mi destino eterno sea el de ser auxiliar de tenedor
de libros, y la poesía o la literatura una mariposa que,
posándose en mi cabeza, me vuelva tanto más ridículo
cuando mayor es su propia belleza.
AS: da la impresión que escribir era el sentido único
de tu vida.
FP: para mí, escribir es despreciarme; pero no puedo dejar
de escribir. Escribir es como la droga que me repugna y tomo, el
vicio que desprecio y en el que vivo.
AS: hablas como si fuera una adicción, un veneno imprescindible.
FP: hay venenos necesarios, y los hay sutilísimos, compuestos
de ingredientes del alma; hierbas recogidas en los rincones de las
ruinas de los sueños, amapolas negras halladas junto a las
sepulturas de los propósitos, largas hojas de árboles
obscenos que agitan las ramas en las márgenes oídas
de los ríos infernales del alma.
AS: de un alma perdida…
FP: sí, escribir es perderme, pero todos se pierden, porque
todo es pérdida. Pero yo me pierdo sin alegría, no
como el río en su desembocadura, para lo cual nació
sin saberlo, sino como la laguna que en la playa forma la marea
alta, y cuyas aguas quietas jamás regresan al mar.
AS: me gustaría saber dónde y cómo escribes.
FP: escribo triste, en mi cuarto, quieto, solo, como siempre he
sido, solo como siempre seré. Y pienso si mi voz, tan poca
cosa en apariencia, no encarna la sustancia de miles de voces, el
hambre de decirse de miles de vida, la paciencia de millones de
almas, sumisas como la mía al destino cotidiano, al sueño
inútil, a la esperanza sin vestigios.
AS: ¿cuáles serían tus deseos?
FP: abandonar todos los deberes, aun aquellos que nadie nos impone,
repudiar todos los hogares, incluso los que no son nuestros, vivir
de lo impreciso y del vestigio, entre grandes púrpuras de
locura y encajes falsos de majestades soñadas…Ser algo
que no sienta el pesar de la lluvia, ni la pena del íntimo
vacío…Errar sin alma ni pensamiento, sensación
ausente de sí, por cuestas escarpadas; andar sumido, apartado,
fatal…
AS: ¡bastante pesimista!
FP: sí, ser, sencillamente otro, un cuerpo de nostalgia
con alma de espuma, el reposo, la muerte, el todo o nada que cerca,
como un gran mar, la isla de náufragos que es la vida; perderme
entre paisajes como cuadros y, en la lejanía, entre colores,
NO SER…
AS: además en ciertos pasajes has sido homofóbico
y machista.
FP: aquellos de nosotros que no somos pederastas quisiéramos
tener el coraje de serlo. Toda inapetencia de la acción inevitablemente
feminiza. Fracasamos en nuestra verdadera profesión de amas
de casa y de damas sin ocupación por un desvío de
sexo en la encarnación presente.
AS: ¿te has interrogado a veces de dónde tanta mala
onda?
FP: me interrogo y me desconozco. Nada útil he hecho ni
nada haré que me justifique. Estoy harto de mí mismo,
subjetiva y objetivamente. Estoy harto de todo…
AS: ni viajar te interesa…
FP: la idea de viajar me da náuseas. Ya vi todo lo que nunca
había visto. Ya vi todo lo que todavía no vi. Los
paisajes son repeticiones. Por eso amo los paisajes imposibles y
las grandes áreas desiertas de las llanuras donde nunca estaré.
Abomino a la vez de toda vida nueva y de los lugares desconocidos.
AS: pero, ¡nunca una esperanza, un pedido de ayuda, una salida!
FP: Nada: el sonido del primer tranvía como un fósforo
que va a iluminar la oscuridad del alma, y los pasos sonoros de
un primer transeúnte que son la realidad concreta diciéndome,
con voz de amigo, que trate de estar bien. Adiós.

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