REFLEXIONES SOBRE EL AMOR

 

Cuando empecé a pensar en escribir algo para la presentación del libro “Historias de amor y desamor” no sabía cómo arrancar, me hallaba como Dante Alighieri:


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En  el medio del camino de mi vida
en una selva oscura me encontraba
porque la vía correcta había extraviado.
Era esta selva salvaje, áspera y fuerte
que me vuelve al pensamiento la pavura (el miedo).
Yo no sé cómo entré en ella
pues tan dormido me hallaba en el punto
que abandoné la senda verdadera.

Allí me rescató mi hijo Mariano cuando le comenté esta desorientación y sin anestesia me sacudió: ¡¡pero, viejo, si vos nunca escribiste nada sobre el amor!!
Entonces quise volver a la diritta via…

Amor provendría de la palabra amma, vocablo infantil para denominar a la madre, otros dicen que es a=sin mor=muerte, o sea sin muerte, la eternidad. Otros dicen que deriva de amar= atrapar o ser atrapado.
Se me impuso el recuerdo de una de mis primeras pacientes: yo contaba con 22 abriles –¡volver a tenerlos!- y entra al consultorio del Hospital, una sra. de unos 60 años. Se sienta y se larga a llorar: -Dr. se murió mi compañero, al hombre que más amé, no  quiero vivir estando él muerto, sin su amor mi vida nada vale.
–¿Cuándo murió su marido?- pregunté.
-No, mi marido no murió, está en la sala de espera, me acompañó hasta acá, yo le hablaba de otro hombre al que amé y me amó desde los 20 años, con mi marido fue un matrimonio por encargo. Pero nadie sabe esto, ni mis hijos, ni mis nietos, ni mis amigas.
¡Ahí entendí que el matrimonio podía ir por un camino y el amor por otro!

 

Greta Garbo, en Mata Hari, escena censurada Greta Garbo

 

Luego se me presentó la figura de un joven sordo cuando le escribía cosas como estas a su amada inmortal:

“OH  Dios mío ¿Por que  habremos de estar separados cuando se ama así? Mi vida está llena de penas. Tu amor me ha hecho al mismo tiempo el hombre más feliz y el más desgraciado. A mis años, necesitaría alguna uniformidad, alguna normalidad en mi vida. ¿Puede haberla con nuestras relaciones…?
Ángel mío, el correo sale todos los días y eso me hace pensar que recibirás la carta enseguida. Quédate tranquila, tan sólo contemplando con calma nuestra vida alcanzaremos la meta de vivir juntos. Quiéreme. Hoy y ayer ¡cuánto anhelo y cuántas lágrimas pensando en ti… en ti… en ti, mi vida…mi todo! ¡Quiéreme siempre! no desconfíes jamás del fiel corazón de tu enamorado. Eternamente tuyo, eternamente mía, eternamente nuestros”.
                                                                 Ludwig van B.

Todo varón, toda mujer de hoy, en quien la estatura moral y el nivel intelectual no sean los de un pigmeo o un rústico, ama, y cuando ama, cree hacerlo con el tan nombrado amor romántico. Éste es un producto extremo de siglos sobre siglos de influencia cristiana; y tanto en lo que res­pecta a su sustancia como en lo que respecta a la secuencia de su de­sarrollo, puede darse a conocer, inadvertidamente, como si fuera una vestimenta o traje que el alma o la imaginación fabrican para cubrir con él a las criaturas que pudieran aparecer y que el espíritu estime adecuadas.
Pero, al igual que una vestimenta, el amor romántico tampoco es eterno; dura    minutos, horas o años, lo que pueda durar y luego, bajo el ropaje del ideal que nos formamos y que se des­hilacha, surge el cuerpo real del personaje que habíamos cubierto con él. El amor romántico, por ello, es un camino de desilusión. Sólo no lo es cuando la desilusión, aceptada desde el principio, decide variar de ideal constantemente; entonces, en los talleres del al­ma, produce nuevas vestimentas, con las que permanentemente pueda renovarse el aspecto de la persona por ellos vestida.
Amamos, tan sólo, la idea que nos hacemos de alguien. Ahora a través del what´s aap y el tinder.

Hoy nadie escribiría en el Facebook cosas como estas:

ROMEO: ¡Oh, es mi amor! Dos de las más resplandecientes estrellas de todo el cielo ruegan a sus ojos que brillen hasta su retorno. ¿Y si los ojos de ella estuvieran en el firmamento y las estrellas en su rostro?... ángel resplandeciente, esta noche apareces tan esplendorosa como un alado mensajero celeste ante mis ojos maravillados.

JULIETA: tú sabes que el velo de la noche cubre mi rostro, si así no fuera un rubor virginal vería teñir mis mejillas. ¿Me amas? Sé que dirás: sí, y yo te creeré bajo tu palabra... amor querido, adiós, la despedida es un dolor tan dulce que estaría diciendo buenas noches hasta llegar el día...

O escribir estos amorosos sonetos:

“... Así, hermoso y amado adolescente, cuando vuestros encantos se marchiten vivirás en estos versos, morando en los ojos de los amantes. / La muerte no ha de lograr llevarse de aquí tu memoria, / tu nombre gozará en este mundo de una vida inmortal / irás contra la muerte y el olvido/  tu monumento serán mis dulces versos, que leerán ojos aún no engendrados y las lenguas futuras sostendrán tu ser / perdurarás siempre -tal es el poder de mi pluma- donde más alienta el aliento, es decir, en los labios de los hombres.” 



¡Mírenlo a William enamorado de un hermoso adolescente!

 

“Historias de amor y desamor” (libro que escribimos con Javier Berdichevsy)  como decía Don Miguel contiene fábulas de poetas, oraciones de retóricos, milagros de santos; y procura que con forma llana, con palabras significantes, honestas y bien colocadas, salga la oración dando a entender los conceptos sin intrincarlos ni oscurecerlos”.
La dinámica del libro fue concebida en una parte teórica sobre el amor (¡tema inagotable!). Y se les pidió a amigos, conocidos, desconocidos, que escribieran algún testimonio sobre su vida amorosa, o de un recorte puntual de alguna relación que debía comenzar con un epígrafe, una frase de autores conocidos que en parte sintetizaran sus testimonios.
Nuestro libro recoge reflexiones, teorías, opiniones, vivencias, testimonios un poco más afines a nosotros, más cercanos, donde nos podemos identificar y reconocer. También pensé que, aparte de leerlo por placer tiene otras facetas: la terapéutica y la pedagógica, en cualquiera de nosotros, para entender algunos de nuestros conflictos y a nuestros pacientes. Como terapeuta, al releerlo, percibí que ahora conocía más sobre los vínculos de pareja y eso me fue útil en mi labor profesional.

 


Sólo me resta rogarles que lean HISTORIAS DE AMOR Y DESAMOR, que este libro sea para uds. luz del alma, alimento espiritual, que llegue a múltiples y a recónditos rincones de vuestros cerebros y corazones y para que -soy un ridículo optimista- el amor prime sobre la guerra y la destrucción.
Como cierre las palabras de un brillante filósofo contemporáneo que está citado en el libro y que servirá como test:

“Amar es sufrir. Para evitar el sufrimiento se debe no amar. Pero  entonces se sufre por no amar. Luego,  amar es sufrir y no amar es sufrir. Sufrir es sufrir. Ser feliz es amar. Ser feliz es, por tanto, sufrir.    Pero sufrir hace que uno no sea feliz. Así, para no ser feliz se debe amar, o amar para sufrir o sufrir de demasiada felicidad. ¡Espero que estén tomando nota!”.
    Woody Allen:”La última noche de Boris Grushenko” (Love and death).

Que tengan muy buenos y amorosos momentos les desea el
 Dr. Adrián Sapetti