Oscar Wilde

Toulouse Lautrec - "Retrato de Oscar Wilde"“Pero todos los hombres matan lo que aman, oigan, oigan todos / algunos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra lisonjera....algunos matan su amor cuando son jóvenes y otros cuando viejos / algunos lo estrangulan con las manos de la lujuria, otros con las manos del oro / algunos aman  poco, otros demasiado, unos venden y otros compran / hay quienes obran con muchas lágrimas y quienes matan con un suspiro: porque todo hombre mata lo que ama...el cobarde lo hace con un beso, el valiente con una espada...”

DIÁLOGO POSIBLE CON OSCAR WILDE (WHY NOT?)

Oscar Wilde: veo que me recibes con un poema algo vulgar, algo que se ha hecho popular en extremo.

Adrián Sapetti: sí, Oscar, es La balada de la cárcel de Reading, que escribiste estando preso. En cuanto a que sea algo vulgar por ser popular no estoy de acuerdo, vos mismo dijiste...

OW:  alguna vez dije que yo trataba el arte como la realidad suprema y a la vida como una rama de la ficción...el artista es el que crea cosas bellas porque la vida imita al arte...los que buscan bajo la superficie lo hacen a su propio riesgo”.

AS: sí, vos lo decías, pero también, años más tarde, empezaste a observar  los datos de la realidad, dejando eso que defendías del arte por el arte, para usar el arte como un arma que podía ser útil a los demás.

OW:  todo arte es completamente inútil.

AS: sos un cínico y muy poco modesto.

OW: no es así, un cínico es una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada. Pero reconozco que la humildad es para los hipócritas y la modestia para los incompetentes.

AS: ¡no puedo creer que esa sea tu filosofía de vida!

OW: mi filosofía es que deberíamos tratar con toda seriedad las cosas triviales de la vida y las cosas serias de la vida con sincera y estudiada trivialidad. Y por otra parte te vuelvo a recordar que el objeto del arte es ser arte y tiene como objetivo tanto procurar placer como dolor.

AS: acuerdo con lo segundo pero no con eso del arte sólo como arte: en tu dolorosa y famosa  Balada de la cárcel de Reading ahondas por debajo de la superficie denunciando los sistemas carcelarios y la opresión del poder. Incluso hubo un acercamiento tuyo al socialismo. Cambiando de tema: ¿qué opinión tienes del matrimonio?

OW: sólo puedo decirte que con el matrimonio para la pareja se acaba la novela y empieza la historia.

AS: aquí en sexopsi.com hoy invitamos a un caballero, sentado a mi lado ahora y vestido de marrón que opina lo contrario...

OW: si está vestido de marrón no puede ser ningún caballero...

AS: Oscar no sigas con tus frivolidades...esta persona talentosa, Julio Salinas, hizo una puesta de una obra tuya, Salomé, en Roma, que si mal no recuerdo estuvo prohibida alguna vez...

OW: que mi Salomé no haya podido ser representada en un momento es prueba suficiente de la insensatez de una censura irresponsable, manejada por funcionarios y por policías, el arte no puede sobrevivir con la censura. Quiero despedirme de ti. 

AS: Oscar, nos despedimos, pero antes quiero decirte dos cosas: cuando estuve frente a tu tumba, en el Père Lachaise, el cementerio parisino, tuve la tentación de dejarte una carta, y así lo hice con lágrimas en los ojos; la segunda es una pregunta: ¿es cierto que en la cárcel te pusieron en una celda pequeña y en total soledad durante casi todo el día y que no disponías de libros y que en un traslado te llevaron esposado, vestido de preso, mientras alrededor tuyo la gente se reía?

OW: después de aquel incidente lloré cada día durante un año entero; nunca había podido imaginar una crueldad semejante. Además mi madre murió mientras yo estaba en la cárcel y no pude despedirme de ella.

AS: Te castigaron por ser diferente en todo, por tu inteligencia, tu irreverencia y tus burlas a esa sociedad victoriana homofóbica recalcitrante. Pero tu obra es genial y somos muchos los que hoy te amamos...

OW: eso me preocupa porque luego siempre vemos algo de grotesco en los actos de las personas que dejamos de amar; pero has hecho bien en escribirme esa carta que nunca leeré: el único medio de quitarse la tentación es caer en ella. No sabía que era tan doloroso morir: pensé que la vida había acaparado todas las agonías y terminé muriendo por arriba de mis posibilidades, a los 46 años, en extrema pobreza, en los brazos de mi gran amigo Robert Ross. Dices  - y en eso delatas tu poca cultura- que lo escrito por mí es genial: para tu saber y como final te diré que el drama de mi existencia ha sido que puse todo el genio en mi vida y sólo el talento en mis obras. Adiós.

BREVE BIOGRAFÍA DE OSCAR WILDE

“Seré poeta, escritor, dramaturgo. De un modo u otro seré famoso; y, de no conseguirlo, al menos notorio”

El irlandés Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde, nacido en Dublin, el  16 de octubre de 1854 y fallecido el 30 de noviembre de 1900, fue una de las personalidades más escandalosas y talentosas de su tiempo.  Aunque no devino en el gran poeta que hubiera podido, y querido ser, escribió las más finas y brillantes comedias de habla inglesa: La importancia de llamarse Ernesto, El marido ideal, El abanico de lady Windermere, aún hoy son objeto de representaciones o de realizaciones fílmicas. Su dramática novela El retrato de Dorian Gray y muchos espléndidos ensayos literarios, como  El crítico como artista y cuentos inolvidables como El fantasma de Canterville, El príncipe feliz, El gigante egoísta, El ruiseñor y la rosa, El natalicio de la infanta o El crimen de Lord Arthur Saville, quedarán en nuestro recuerdo como verdaderas obras maestras. 

Ambos padres de Oscar fueron escritores. Su madre compuso patrióticos versos sobre Irlanda bajo el nombre de Speranza; su padre, un eminente médico, publicó cerca de 20 libros, incluso algunos sobre el folklore irlandés. Oscar además de escritor tocaba muy bien el piano.

La madre había perdido una hija, a quien Oscar luego le dedicara un poema, Requienscat, y como quería tener otra mujer lo crió a Oscar como tal, vistiéndolo como una nena. Oscar se mostró como una temprana promesa como poeta ya en la escuela.

Estudió en Oxford, donde tenía sus habitaciones llenas de lirios y porcelanas azueles. Tuvo muchos amigos y ganó todos los premios en sus especialidades: griego y cultura clásica. También en Oxford, al decir de su biógrafo Richard Ellmann, contrajo la sífilis, enfermedad que se habría contagiado con una prostituta ya que durante mucho tiempo sólo se relacionó sexualmente con mujeres. Lo que no le impedía escribir poemas a las piernas de los efebos griegos y se besaba con el poeta Walt Whitman, entre otros.

Se casó con Constance a los 29 y con ella tuvo dos hijos a los que Oscar adoraba y a quienes les escribía cuentos infantiles.

DANDISMO / ESTETICISMO (“la única verdad es la belleza”)

Cerca de 1890 cuando El Retrato de Dorian Gray fue publicado la personalidad de Oscar emergió claramente no sólo como novelista sino como ensayista con trabajos de la talla de  La decadencia de vivir, El alma del hombre bajo el socialismo y El retrato de Mr. W. H. (donde analiza los versos de William Shakeaspeare desde la óptica de su dedicatoria amorosa a otro hombre).

La poesía de Wilde tiene reminiscencias de Keats, Dante Gabriel Rossetti y Swinburne, y su filosofía fue la del dandismo tomada de Baudelaire y de Carlyle en el Sartor Resartus (1833-34) . Tomaba frases como: "las ropas son el hombre" (Oscar siempre vestía de manera ampulosa, con sombreros y claveles en el ojal), "la forma es el contenido," y "la belleza es verdad", y una muy revulsiva para la moral victoriana: "las formas antes que las normas, antes que la moral".

En los 90, Wilde se convirtió en el más prominente escritor de obras de teatro de Londres con las obras antes citadas a las que se sumaba Salomé (1893), escrita en francés, traducida por Lord Alfred Douglas e interpretada en Paris por Sarah Bernhardt (1896) después de ser prohibida en Inglaterra.

Wilde estaba en la cumbre de su carrera cuando el Marqués de Queensberry - irritado por el affair con su hijo, Lord Douglas, lo acusó de sodomita. Wilde enjuició al Marqués por calumnias pero en el juicio se animó a lanzar anatemas contra la aristocracia y entonces fue condenado por actos indecentes (en realidad no era la bisexualidad de Wilde lo que irritaba a un país rico en historias de homosexuales en el poder y en el arte, sino sus conductas revulsivas y anti–establishment). Fue sentenciado a 2 años (1895-97) de trabajos forzados durante los cuales escribió La Balada de la cárcel de Reading (1898) y su ensayo autobiográfico De Profundis (1905).

De la cárcel salió destruido física y anímicamente, viajó a París donde residió en L´hotel, cerca de la Place des Voges, y donde aún hoy se conserva la habitación tal cual estaba en los tiempos en que Oscar residía en ese Hotel. Allí se aficionó a la cocina y sorprendía a sus amigos con auténticas creaciones culinarias. Una de las cuales dejó escrita así:

“Se remojan durante ocho horas 200 gramos de castañas secas y luego se las cocina hasta que estén tiernas. Se cortan dos puerros en rodajas finas junto con dos ramas de apio y se doran en aceite. Aparte se hierve un paquete de broccoli sin que se cocinen demasiado. Se prepara además una salsa blanca bien espesa, condimentada con nuez moscada y pimienta. Se coloca en una fuente un poco de salsa que se mezcló antes con las castañas cortadas, los puerros y el apio. Se vuelcan los broccoli, se cubre con el resto de la salsa y se termina todo con gruyère rallado y perejil picado. Gratinar en el horno el tiempo necesario y se sirve como único plato. Una cerveza negra de Dublín es la bebida obligada”.

Pobre y enfermo moriría de una infección cerebral –meningitis– (tal vez como consecuencia de una otitis contraída en prisión) a los 46 años. Sus restos descansan en el cementerio del Père Lachaise, en París, junto a Balzac, Abelardo y Eloísa, Chopin, Musset y Jim Morrison, entre otros grandes.

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