DESEO SEXUAL DISMINUIDO *
(Deseo Sexual Hipoactivo)   Parte I

          La Fornarina, por Rafael Sanzio (1519)

El Deseo Sexual Hipoactivo (DSH), según denominación del DSM-IV (Manual de psiquiatría norteamericano), es un término de reciente cuño, su sigla alude a una disfunción ya estudiada por la Sexología: la disfunción del deseo. La pérdida pasajera del interés por el sexo responde a diversas causas, que pueden ir desde un estrés laboral hasta un conflicto de pareja. No siempre se es consciente del origen del problema. Un duelo no elaborado, el resabio de una educación represora, la crisis de la mediana edad de la vida, fracasos económicos o amorosos, exigencias laborales, altos niveles de estrés, fobias, conflictos de pareja, pueden inhibir la respuesta sexual.

Esta disminución de la libido hace que las evasivas a la hora del sexo, antes atribuidas sólo a las mujeres, también se hagan presentes en los varones. Si bien es cierto que algunos esgrimen la excusa del cansancio o las preocupaciones para no hacer frente al problema, los tiempos difíciles que se viven también influyen sobre la predisposición erótica en ambos sexos. Las zozobras económicas o el temor a perder el trabajo también nos hacen vulnerables a la disminución del deseo.

La disminución del deseo no es una característica de nuestros tiempos, sino que ahora, como muchos otros temas de la sexualidad, ha sido estudiada y catalogada de manera sistemática y puntual.

La respuesta sexual puede ser dividida, con fines prácticos, en cuatro fases: deseo, excitación, orgasmo y resolución. La primera es previa al contacto en sí: se trata de un apetito o impulso producido por la activación de centros cerebrales que son específicos para tal fin y que se conectan con otras zonas de la corteza cerebral; normalmente, ante un estímulo adecuado y no habiendo interferencias o inhibiciones, ponen en marcha la respuesta sexual. De una manera simple podríamos definirla como un “tener ganas” de iniciar un contacto corporal erótico.

Pero también pueden existir causas que depriman el deseo sexual y mencionaremos algunas de las más corrientes:

• Los cuadros depresivos acarrean abulia y apatía, dejando de lado aspectos de la vida que antes eran importantes, y el Eros es una de las principales víctimas.

• También disminuyen el deseo los conflictos neuróticos con relación al placer y al éxito (“los que fracasan con el éxito”, decía Freud).

• Situaciones de vida relacionadas con pérdidas laborales, familiares, amorosas (las disputas conyugales continuas y permanentes), económicas, pueden llevar a la disminución de la libido.

• El problema del alcoholismo y las drogas ilegales, sin lugar a dudas, crea un permanente clima de malestar, provocando episodios de celos, impotencia y agresiones; por supuesto que en este ambiente perturbado el deseo sucumbe.

• En mujeres y varones que han sido intervenidos quirúrgicamente puede darse una vivencia castratoria o mutilante de la operación (de mama, útero, ovarios, próstata, ligadura de trompas, incluso la cirugía del frenillo), a consecuencia de lo cual se instaura un sentimiento de desvalorización, que termina en una marcada depresión del humor y del deseo erótico. Las cirugías cardíacas, a veces, suelen dejar un temor residual, aunque desde el punto de vista funcional el paciente esté mejor que antes de la operación; cuando persisten fantasías de muerte pueden evitar hacer el amor.

• Muchos psicofármacos pueden producir, como evento adverso, disfunciones sexuales; tanto como otros pueden mejorar los cuadros depresivos, fóbicos, obsesivos y psicóticos y, de esta manera, hacer revivir el erotismo.

• Las llamadas crisis vitales pueden acarrear disminución del deseo, aunque muchas de ellas puedan ser vistas objetivamente como logros: irse de la casa de los padres, jubilación, cumpleaños (los 40, los 50), casamiento, embarazo, post-parto, el nacimiento de los hijos, la partida de los mismos (el nido vacío).

• Todo descenso hormonal suele tener impacto en la esfera sexual: la etapa del deseo está influenciada por la testosterona que es la hormona del deseo, en los dos sexos.
Esta hormona es producida en los testículos y en las suprarrenales en el varón y en la mujer sólo en estas últimas. También el descenso de la DHEA se asocia con descenso de la libido. El hipotiroidismo (menor producción de hormonas por la tiroides) o el aumento de la prolactina (hormona de la hipófisis) también pueden deprimir el deseo. No hay que olvidar que el sistema glandular está íntimamente relacionado con el sistema nervioso central, por lo cual toda alteración emocional puede hacer impacto en el llamado eje hipotalámico-hipofisario-gonadal donde se maneja y regula la producción hormonal.


• Hay medicamentos que deprimen la libido y la capacidad eréctil u orgásmica: la lista es bastante extensa, pero sólo mencionaremos algunos, además de los antidepresivos, antipsicóticos y sedantes, los fibratos (usados para bajar el colesterol), los betabloqueantes y algunos antihipertensivos, la sulpirida (de empleo en afecciones gastroduodenales y psicosomáticas), los diuréticos, los antiandrogénicos (de uso en problemas prostáticos y en la alopecia).

• El consumo abusivo, crónico y permanente de tóxicos, drogas y cigarrillos van minando la salud y, frecuentemente, ocasionan disfunción eréctil y orgásmicos o DSH.

• Los cuadros de astenia, muy comunes de observar en la clínica diaria. La astenia es un estado de debilidad, tanto psíquica como muscular, caracterizada por la falta de energía y pérdida de entusiasmo. La astenia es un estado patológico duradero, que sobreviene y persiste en ausencia de esfuerzo inhabitual y que mejora muy poco o nada con el descanso, a diferencia de la fatiga. Los pacientes refieren, de una manera clara y explícita, que “viven siempre cansados”, que “se sienten sin energía”. Representa uno de los flagelos del mundo moderno: el 65% de la población en general refiere haber sufrido astenia física o mental en los dos años precedentes. Estas personas consultan primero a su farmacéutico o médico general, por lo cual la astenia es una de las quejas más frecuentes que escuchan los médicos.


* * Dr. Adrián Sapetti
Médico psiquiatra, Sexólogo clínico.
Miembro de la Comisión directiva de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH).
Miembro Internacional de la American Psychiatric Association (APA).
Miembro de la Academia Internacional de Sexología Médica (AISM).
Director del Centro Médico Sexológico.
Director del sitio de Internet www.sexovida.com

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