DISFUNCIÓN ERÉCTIL
(PARTE III)

"Desnudo" - Amedeo Modigliani
No hay mejor manera de no lograr la erección que
en empecinarse en querer tenerla. Por ello, cuando
alguien se obstina en el momento donde siente que
está tenso y supone que no va a funcionar, es mejor:

  • No insistir: cuando hay una vivencia de miedo,
    tensión o ansiedad (con sensación de
    nerviosismo, manos sudorosas, frialdad) se produce
    un tono adrenérgico ya que el organismo
    segrega adrenalina. Justamente esta substancia
    es la que produce la pérdida de la erección por la contracción vascular que genera; entonces mientras persista ese estado: no insistir.
  • Es preferible realizar alguna técnica de relajación, darse un baño, hacerse masajes, leer un poema o ver una película erótica.
  • En esos momentos siempre es mejor interrumpir: no hay que aliarse con el síntoma.
  • Puede ser un eficaz recurso distraerse con una fantasía o recorrer con la mirada el cuerpo de la compañera antes que observar "al enano que se niega a funcionar" (palabras escuchadas en mi consultorio).
  • Recordar aquel axioma, repetido por algunos pacientes, que dice: "más la busco, menos la logro y cuando menos la espero, aparece". Lo que nos recuerda aquella frase de Picasso cuando decía: "yo no busco, encuentro".
  • El miedo al fracaso engendra el fracaso, enfrentar los miedos de una manera racional y sensata nos indica el camino de la solución, contra el oscurantismo, los mitos machistas y las sobreexigencias desmesuradas de los varones.

 

El miedo al fracaso engendra el fracaso.


Las causas físicas
Aún la patología más orgánica tienen su correlato emocional, podríamos enumerar de una manera esquemática, aclarando que varias de estas causas pueden asociarse:

a) Causas orgánicas:

  • Diabetes.
  • Obesidad y síndrome metabólico. Vida sedentaria.
  • Vasculopatías periféricas.
  • Dislipidemias (colesterol y/o triglicéridos altos).
  • Tabaquismo.
  • Alcoholismo.
  • Drogadicción.
  • Enfermedad de la Peyronié (son placas de fibrosis en el pene, con la aparición de incurvación marcada, disminución de la respuesta eréctil y, a veces, con dolor).
  • Insuficiencia, fuga o escape venoso.
  • Problemas hormonales.
  • Medicamentosas (muy frecuentes).
  • Problemas neurológicos.
  • Traumatismo pelviano.
  • Traumatismo quirúrgico (esp. en operaciones de cáncer colónico y prostático).
  • Fimosis y parafimosis (que actúan como un verdadero squeeze -apretón- que no permite una erección plena)


b) Causas psicológicas o situacionales:

  • Cuadros depresivos.
  • Temor al fracaso.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Ansiedad por el rendimiento.
  • Conflictos de pareja
  • Exigencias ante el acto.
  • Analfabetismo sexual.
  • Inadecuación a una nueva etapa vital.
  • Duelos por fallecimientos de seres queridos.
  • Crisis vitales: nacimientos, jubilación, separaciones y divorcios.
  • Conflictos psicológicos postquirúrgicos (donde no hubo lesión en zona genital).
  • Anticipación del fracaso.
  • Temor al compromiso.
  • Ausencia de método anticonceptivo confiable (es común escuchar a varones diciendo que si tienen que usar preservativo pierden la erección).
  • Miedo al SIDA.


¿Cómo detectar si hay un problema físico?
Hay que consignar que puede haber indicios para descartar problemas vasculares o neurológicos y son básicamente estos:


1) Si tiene erecciones matinales, es decir si al despertar se encuentra en estado de rigidez, que no sería necesariamente de aparición diaria.

2) Cuando detecta que en las horas de sueño se nota erecto, una o varias veces a la noche. Esto -al igual que las erecciones matinales- se debe a los períodos REM del dormir y no a que se calientan los riñones o porque tenía ganas de orinar.

3) Si se masturba y hay buenas erecciones.

4) Si con una pareja puede hacerlo plenamente y con otra no.

5) Si en los juegos previos hay erecciones duraderas que se pierden al intentar penetrar.


En cambio, si no tiene erecciones al despertar, nunca y en ninguna ocasión, ni en las horas del sueño; si ha notado una disminución lenta, paulatina y permanente de la rigidez, a pesar de tener una buena relación con su pareja y de ser una persona activa y que lo estimula genitalmente, de manera oral o manual; si no llega a la erección ni con masturbación ni cuando cambia de pareja; si tiene trastornos circulatorios en otras partes del cuerpo que nos haga pensar en un déficit vascular como ser que al caminar unas cuadras siente dolor en las pantorrillas o en el pecho, puede hacernos suponer que hay un cierto daño en las arterias del pene; si hay antecedentes de várices y hemorroides que nos hagan pensar en trastornos venosos; si es diabético desde hace tiempo y le cuesta controlarse y no hace dieta, o cree que no lo es pero orina en demasía, tiene mucha sed y apetito; si es un gran fumador o toma medicamentos para la presión o las coronarias, o psicofármacos; si tiene retención urinaria, si tiene pérdidas sanguíneas o ardor al orinar; si ha aparecido una incurvación marcada del pene con placas de dureza a la simple palpación, son algunos de los indicios de organicidad. Hay métodos para detectar de manera específica estas patologías: análisis generales, metabólicos y hormonales, Doppler de arterias peneanas, Monitoreo de las erecciones nocturnas o RigiScan, Test con drogas intracavernosas (vasoactivas), estudios neurofisiológicos, ecografïa peneana y estudios prostáticos específicos. No siempre se realizan todos estos estudios sino que se indican según el caso particular.

Dr. Adrián Sapetti

 

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