Eyaculación precoz
(parte II)

 

Algunos se colocan cremas anestésicas o penetran a sus parejas cubriéndose el pene con dos profilácticos con intención de reducir la sensibilidad, pero adormecer o pretender aislar la zona con látex no resuelve el problema. Las cremas o pomadas se desaconsejan, porque al anestesiar, inclusive la vagina de la mujer, atentan contra el placer y la percepción del momento previo al orgasmo.

Que un varón pruebe estos recursos parte del hecho de relacionar al problema con la hipersensibilidad: el eyaculador precoz no siente más que otros, por el contrario le cuesta percibir sus sensaciones preorgásmicas. Prefiero decir que son individuos particularmente ansiosos o impacientes, y muchas veces están más conectados con el deber que con el placer. Son personas muy “ocupadas”, poco dadas al ocio, con su vida agendada y, por ende siempre apuradas. Y esto también lo trasladan a la cama.

Recuerdo al autor argentino desaparecido, Haroldo Conti, quien hacía decir a un personaje: “un padre tendría que enseñarle a un hijo a vagabundear, a perder el tiempo”; cosa que el eyaculador precoz no suele aceptar.

En ciertos casos es necesario explicarles que si no pueden controlar su ansiedad e impaciencia en el consultorio (algo así como el “cúreme rápido, doctor”) tampoco podrán hacerlo en el lecho. En otros casos, especialmente en ciertas personalidades fóbicas con intensa sensación de angustia o temor, es necesario recetarles medicación antifóbica o ansiolítica, generalmente mientras dure el tratamiento.

Hay médicos que utilizan indiscriminadamente diversos antidepresivos y sedantes, sin saber que, con ciertas dosis y en ciertos pacientes, pueden inhibir el deseo, agravar o generar cuadros de impotencia, problemas prostáticos y urinarios, glaucoma, insomnio y sedación intensa, mareos o ansiedad. No digo que no se puedan usar y, de hecho, se prescriben en ciertos y precisos casos, pero es recomendable que los indique alguien que conozca lo suficiente de psicofármacos para no acarrear más problemas al paciente.

 

En ciertas personalidades fóbicas con intensa sensación de angustia o temor, es necesario recetarles medicación antifóbica o ansiolítica, generalmente por lo que dure el tratamiento y bajo control especializado.


Algo que particularmente se debería desaconsejar al eyaculador precoz es la utilización del coitus interruptus, de por sí un pésimo método de control anticonconceptivo, ya que se basa en percibir las sensaciones previas al orgasmo y retirar el pene para eyacular fuera de la vagina. Como los individuos que lo padecen no tienen un control claro y voluntario de estas señales, la aplicación del coitus interruptus tiene resultados desastrosos: hay peligro de embarazo no deseado y además le aumenta la ansiedad por tener que estar pendiente de la situación en lugar de gozarla.

La eyaculación precoz librada a su curso natural suele terminar en una impotencia secundaria o en una evitación de los encuentros, aunque muchos piensan, como una manera de negar el problema: “con el tiempo se me va a pasar”. Pero lo único que ocurre es que no logra la solución y se agravan los conflictos con las parejas. La mujer, por su parte, puede elegir entre palmear el hombro de su compañero deprimido y decirle: “no te hagas problemas, no es nada, ya se va a solucionar”, mientras él piensa para sí: “¡cómo que no es nada: esto es un desastre!”.

En estos casos se apunta a una cura mágica que nunca llegará. Por eso, aunque a primera vista pareciera poco comprensiva, la mejor actitud que puede adoptar una compañera es ponerse firme y convencer a su pareja de consultar a un profesional, dado que la eyaculación precoz es una disfunción fácil de tratar.

Hemos intentado con el uso de antidepresivos (clomipramina, sertralina, fluoxetina, paroxetina) en bajas dosis, ya sea en toma diaria o a demanda hasta la nueva medicación específica para EP como es la dapoxetina que se toman 30 o 60mg a demanda, una o dos horas antes del acto.

También se puede usar el tramadol 50mg antes del acto, pero esta es una indicación off-label, no autorizada por la FDA para la EP. Es un analgésico pero suele retardar la eyaculación.
Cuando hay disfunción eréctil que acompaña la EP se puede complementar con sildenafil, tadalafilo o vardenafilo , o agregar un suplemento natural como el Therion F1

Por supuesto que dependerá de cada caso pero, en general, se resuelven con 10 a 12 sesiones terapéuticas. Las llamadas terapias sexuales , que basan su eficacia en combinar técnicas psicoterapéuticas breves, centradas en la resolución del síntoma, con sugerencias específicas (tareas) a realizar fuera de las sesiones, son altamente eficaces para encontrarle solución a algo que se vive y sufre tan dramáticamente.
Dr. Adrián Sapetti



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