¿Qué hacer cuando los medicamentos para la impotencia no funcionan?* (Parte III)

10- ¿HAY RESISTENCIA EN LA PAREJA?

El sildenafil, tanto como el tadalafilo y el vardenafilo colocan al paciente en una posición nueva: son medicamentos que pueden tomarse en secreto. De hecho muchos varones se lo ocultan a sus parejas, sobre todo con aquellas que se oponen a su uso. Es bastante común escuchar a las mujeres cuando afirman que con la pastilla lograrán lo que conmigo no lograba... ¿acaso conmigo no le es suficiente? Es como si se jugara en ellas un punto de castración, donde pierden posición en el juego con la otra (en este caso la pastilla). Si pensamos en el mecanismo de acción observaremos que, para que actúen, es necesario y fundamental que ese varón se excite con y por su pareja, homo o heterosexual; en este sentido su acción sigue un paso fisiológico: primero se requiere que haya estimulación erótica seguida de excitación y eso no lo da la píldora sino la pareja del varón que padece la disfunción.

Julio, 59: "pareciera ser que mi mujer quiere un marido impotente porque se opone a que yo use la pastilla; ahora que puedo lograr la erección después de años se opone a la indicación del sexólogo."

Si lo oculta a su pareja comienza una serie de complicaciones adicionales:

  • cuándo ingerirlo
  • qué relación tendrá con las comidas ya que sabemos que las grasas –especialmente con el sildenafil- retardan la absorción casi un 40
  • si podrán tomar bebidas alcohólicas
  • si ella llega a descubrir que la utilizó
  • ante la pareja tendrá que mostrar que su rendimiento se produce sin ayuda y, además, él deberá dejarla satisfecha.

TEMORES Y FANTASÍAS EN LAS PAREJAS

Laura, 38: encontré entre las ropas de mi marido, la famosa “pastillita”. Lo primero que pensé fue que él tenía una amante, pero me juró que la usaba conmigo. Es cierto que, desde que le descubrieron la diabetes y la presión alta, lo veía que andaba con problemas, pero ¿tenía necesidad de tomarla, será que no lo excito como antes?

Las hemos detectado antes o después del consumo del fármaco:

  • Miedo a que se muera al tomar la pastilla
  • Temor a la infidelidad y al SIDA
  • Que deseen tener relaciones con otras parejas que no conocieron su pasado disfuncional
  • No poder seguir el ritmo y los deseos de ese varón que ahora aumentó su actividad sexual
  • Que el varón se sienta rejuvenecido y busque otra pareja más joven y atractiva
  • Que se haga adicto

Algunas mujeres más liberales e informadas le piden al hombre que la tome. En cambio si tienen una estructura más rígida piensan que él tendrá que erectar solamente con su presencia. Cuando se dan cuenta que el medicamento consiguió “lo que ellas no lograban”, surgen la envidia, celos y sentimientos de competencia ("¿quién podrá más y mejor: la pastilla o yo?"), dificultando el tratamiento.

En estas situaciones conviene elaborar los aspectos conflictivos para que el medicamento indicado funcione favorablemente, entendiendo que puede ser una ayuda inestimable para que el amor renazca, para que el placer sexual vuelva a surgir.

El tener en cuenta estos 10 puntos enumerados en las tres partes del artículo augura a los pacientes una mejor respuesta y a los médicos un mayor éxito terapéutico.

El citrato de sildenafil, el tadalafilo y el vardenafilo son medicamentos para una condición médica como la disfunción sexual eréctil, que cambiaron la historia de la Farmacología, la Sexología y la Medicina, marcando un camino (que ahora continuarán nuevos fármacos) del cual no se volverá: el hecho de conocer el mecanismo íntimo de la erección y la acción específica del fármaco en el lugar específico, y teniendo en cuenta los factores antes explicados, augura a los pacientes una larga y satisfactoria vida sexual.

Fuente utilizada: “Los senderos masculinos del placer”, del Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra y sexólogo clínico. Editorial Galerna, Bs. As., 2006.

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