Varón virgen, otro testimonio

"San Juan Bautista" - Caravaggio - 1601Nota del editor: en este crudo, angustioso y detallado relato, el lector describe minuciosamente su inicio sexual traumático, ante el sometimiento que produce excitación y goce; las dudas en cuanto a la identidad sexual, su presunta bisexualidad y su virginidad prolongada referida al coito con penetración. Creemos que es un paso de este joven en aras de encontrar en la sexualidad -lejos de una escena angustiosa- un espacio de placer y de enaltecimiento.

Hola, tengo 26 años, y después de leer algunos de los relatos de varones vírgenes decidí contar mi historia.

Ha sido muy bueno encontrar esta página, saber que como yo, hay otras personas con problemas similares y descubrir que uno no está solo es gratificante.

El hecho de ser virgen a estas alturas de mi vida es algo que no me enorgullece del todo, es muy difícil, mis amigos y familiares no tienen ni idea de que no he podido concretar una relación sentimental y mucho menos sexual con alguien que me guste. Siempre he tenido excusas, he evadido oportunidades que se me han presentado, pero siempre he hecho de tripas corazón con este asunto, sé que muchos a mi alrededor piensan que soy homosexual. Aunque realmente me pregunto si lo soy, la verdad estoy en una encrucijada.

Cuando era chico, alrededor de los 8 ó 9 años, mi madre trabajaba todo el día, me dejaba con una tía para que me cuidara, así podía trabajar tranquila ya que siempre he sido un desastre, no me quedaba tranquilo ni un rato. Era época de vacaciones, la pasaba muy bien allí con mis primos, él era mucho mayor, como dos o tres años más y ella tenía la misma edad que yo, aunque mi primo por ser más grande no siempre estaba, a veces salía a jugar con sus amigos del colegio, así que pasaba más tiempo con mi prima; mi tía siempre estaba ocupada en la cocina.

Primer encuentro.

Como buen niño me entendía muy bien con mi prima, siempre jugábamos tranquilos, con mi primo era diferente, los juegos con él eran más físicos, siempre lo molestaba, a pesar que él era mayor, le pegaba y salía corriendo. Un día estábamos jugando, pero esta vez me dijo algo que no me había dicho antes, “si no te quedas tranquilo te voy a poner un castigo”, no le hice caso, en ese momento estábamos jugando en el cuarto, de pronto me tiró al piso y se montó encima mío, yo estaba boca arriba y le podía ver la cara, me dijo de nuevo, te vas a quedar tranquilo, yo me reía, le dije, sí y qué me vas hacer, quieres que le diga a mi tía, con todo su peso encima no me podía mover, de pronto se volteó dándome la espalda y empezó a bajar el cierre de mi pantalón, me dijo te voy a castigar, me asusté mucho pero me quedé tranquilo para que me dejara en paz, pero siguió, terminó de bajar el cierre, desabotonó el pantalón, metió su mano debajo de mi ropa interior y empezó a masturbarme, yo no sabía qué hacer, de hecho en ese momento no sabía ni lo que era masturbarse, luego se oyeron ruidos, volvió a acomodar mi ropa y me dijo que si volvía a meterme con él volvería a pasar.

Segundo encuentro.

La segunda vez fue muy  parecida a la primera, de igual manera se montó encima en un momento donde no lo esperaba, esperaba que no hubieran personas cerca para hacer de las suyas, en esta ocasión yo estaba más eufórico, no estaba dispuesto a que se metiera conmigo, pero me dijo algo que me petrificó: si sigues así te lo voy hacer por detrás, de alguna forma pensé que no era bueno, pero dejé que sucediera, en esta oportunidad tuve una erección, era la primera vez que me pasaba, me dijo: sabía que te gustaba; esta vez duró más y sentí un cosquilleo que nunca había sentido. Esto ocurrió en varias ocasiones.

Ese cosquilleo que sentía llegó a gustarme, en ese momento no tenía idea de lo que era un encuentro homosexual, después lo molestaba a propósito, quería que me tocara.

Tercer encuentro.

Mi primo quería que yo le hiciera lo mismo, un día estábamos jugando y empecé a pegarle y molestarlo para que me castigara a su manera, pero me dijo que si se lo tocaba me lo hacía a mí, así que sacó sus genitales y me dijo que lo agarrara, torpemente toqué su pene, me dijo que lo debía tocar con suavidad y así lo hice fue un breve lapso de tiempo, después me tocó una  vez más.


Cuarto encuentro.

Mi prima era una niña muy linda, de hecho todavía lo es, nosotros jugábamos a las escondidas, un día me dijo que había escuchado de un juego que lo quería jugar conmigo y buscó una botella, lo que quería jugar era a la botellita, al que le tocaba el culo de la botella al darle vueltas, ponía una penitencia al otro; accedí, siempre me tocaba recibir la penitencia, en un principio las penitencias eran sencillas, busca esto a la cocina, mueve aquello en el baño, luego que le mostrara mis genitales, lo hice sin recelo, me tocó a mí y ella me mostraba los suyos, esto lo jugamos varias veces, nunca nos llegamos a tocar.

Después de esto no dejaba de pensar en ella y quería verla, siempre trataba de esconderme para verla cambiarse, eso sólo llegó hasta ahí.

Después de un tiempo me empecé a quedar en mi casa y no fui  más a casa de mis primos, de hecho el contacto con ellos fue muy poco hasta hoy.

RETRATO DE ALEJANDRA, Paolo Vallorz, 1970De 10 o 11 años.

Crecí en la ciudad, vivía en un edificio en el centro que tenía áreas verdes y una cancha, cuando salía de clase me iba a casa a jugar con mis amigos. Pasó algo con uno en particular que me hace recordarlo, este amigo vivía dos pisos más arriba y éramos muy unidos, siempre estábamos juntos, un día me dijo por qué no íbamos al cine, su mamá le dijo que me invitara a un cine cercano.

Quinto encuentro.

Empezaron las propagandas y estábamos comiendo dulces, luego de un rato empezó la película, me estaba divirtiendo, en medio de ella sentí que él movía su mano lentamente y fue justo a mis genitales apretándolos, después la quitó, quedé sorprendido y traté que lo hiciera nuevamente, lo hizo dos veces más, luego a la salida empecé a decirle que era raro, que le gustaba agarrar los genitales a otro hombre. La verdad me gustó que me tocara como cuando me tocaba mi primo.


Esto no volvió a suceder, pensaba siempre en la posibilidad que volviera a pasar y buscaba situaciones pero nunca me atreví a tocarlo, ni a decirle cuánto quería que ocurriera nuevamente.

Sexto encuentro.

Ya adolescente comencé a explorar mi cuerpo y logré masturbarme pensando en lo que me hacía mi primo, en mi prima y en mi amigo; estuve muy confundido de lo que sentía en ese tiempo, me preguntaba si una mujer me tocaba sentiría lo mismo, de hecho intenté ligar con algunas chicas para probar, pero nunca llegué ni siquiera a besarlas o acariciarlas, prácticamente me estanqué en el pensamiento, nunca he tenido una relación real con nadie.


Por un tiempo me aparté de cualquier pensamiento sexual, me dediqué a estudiar, me gradué y comencé a trabajar, pasaba más horas en el trabajo de lo normal, trataba de asexuarme, de olvidar, pero esas cosas no se olvidan, siempre están presentes, escuché que hay que hablar para curar y hasta hace poco no estaba dispuesto a hacerlo.


Ahora creo que soy bisexual, los eventos que ocurrieron en mi niñez me llevaron a esa conclusión, aunque no estoy seguro de eso, ya que me da terror tener una relación sexual homosexual, no me imagino, no sé si me atraen los varones de tanto que he pensado que me gustó que mi primo me tocara, y que sentía que era una gracia ver a mi prima desnuda. Me  gustaría tener una familia, esa es otra fantasía que no escapa de mi cabeza.

Me gustan las mujeres, mucho más las rubias, será que las prefiero como era mi prima, y me atraen algunos varones, bajos y delgados como mi amigo.

Ya no sé qué pensar, pero el cuerpo me pide que actúe, a veces no aguanto las ganas de masturbarme, y cuando lo hago a veces  pienso en eventos con mujeres y a veces con hombres. Me encantaría tener una respuesta de usted, cuénteme qué cree según mi relato, qué me recomienda. Gracias.

R. C., 2004

Nota del editor: pueden leer como artículos complementarios: VARONES VÍRGENES, HISTORIA SEXUAL DE UN VARÓN VIRGEN, INICIACIÓN SEXUAL, FOBIAS SEXUALES, HOMOSEXUALIDAD, LA CONSULTA SEXOLÓGICA, TERAPIAS SEXUALES.

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