ALCOHOLISMO Y DISFUNCIÓN ERÉCTIL*
Parte 2

Baco  por Caravaggio

“El alcohol provoca tres cosas… nariz roja, sueño y orina.
Provoca la lujuria y no la provoca; provoca el deseo pero
disminuye el rendimiento.
Así beber mucho se opone a la lujuria,
la aumenta y la derriba, la excita y la desinfla,
la sube y la baja, en conclusión:
en el sueño la engaña y luego la deja desengañada”.

W. Shakespeare, “La tragedia de Macbeth” (1606)

Vamos a completar con esta entrega el tema que habíamos comenzado en la Primera parte sobre las complejas relaciones entre alcoholismo y las disfunciones sexuales.


INTOXICACIÓN ALCOHÓLICA AGUDA

1-Intoxicación simple

Esta embriaguez es la más frecuente. Clásicamente, se divide en tres etapas (Stingo, N.; Zazzi, MC: Los trastornos por abuso de alcohol):

“Las primeras manifestaciones clínicas están caracterizadas por la excitación intelectual y motriz, la euforia, el optimismo, la disminución del dominio de sí, la locuacidad y la irritabilidad. En ciertos individuos es posible encontrar estados depresivos”.

“¡Embriáguense! Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso”.

Charles Baudelaire, de “Las flores del mal”

 

Luego de esta fase inicial, las palabras tienden a hacerse incoherentes, la crítica a disminuir y la incoordinación a tornarse evidente.

Los trastornos del humor son más acentuados, con manifestaciones de intensa exaltación. Hay hipoestesia general y sensorial.

Finalmente, el sujeto alcohólico se desploma, los reflejos –incluidos los erectivos- están disminuidos, la anestesia se ha extendido. Observamos cuadros de deseo sexual hipoactivo y evitación de los encuentros por el miedo al fracaso al no poder lograr una rigidez adecuada para penetrar.

Si la ingesta ha sido masiva, la embriaguez puede evolucionar hacia el colapso, incluso la muerte. El alcohol comienza deprimiendo los centros inhibidores, de ahí la desinhibición observada en la embriaguez con actos que, estando sobrio, nunca cometería.

“A continuación, enumeramos los diferentes niveles de la alcoholemia y la correlación con los efectos clínicos, en un bebedor normal: alcoholemia de 30 mg%, exaltación discreta; 50 mg%, pérdida de inhibiciones; 60 mg%, lentificación de los reflejos; 80 mg%, retardo psicomotor; 100 mg%, ataxia-disartria; 150 mg%, dificultad para mantener la postura erecta; 200 mg%, somnolencia; 300 mg%, estupor; 400 mg%, coma; 500 mg%, muerte por paro respiratorio.

Como podemos observar, los síntomas clínico-psicológicos de la intoxicación aguda son muy variables y dependen de la sensibilidad y tolerancia alcohólica de cada individuo.

Se ha comprobado que las personas acostumbradas a beber alcohol con regularidad, lo toleran mejor que aquellas que no lo hacen; cada individuo reacciona según un coeficiente personal”.

2-Intoxicación complicada

“El comienzo es brusco y traumático. Se observa alteración de la conciencia, desorientación, confusión, y en ocasiones, seudoalucinaciones, ideas delirantes transitorias e incluso alucinaciones visuales verdaderas.

Es común observar un aumento de la actividad impulsiva y violenta que se pone de manifiesto a través de conductas autoagresivas o heteroagresivas” (Op. cit.).
Garnier (1890) había clasificado la intoxicación aguda complicada en estos tipos:


1. Embriaguez con excitación psicomotriz: impulsividad extrema, paroxística. Puede durar varias horas.

2. Embriaguez con producción alucinatoria: alucinaciones visuales o auditivas. Con posibilidad de reacciones agresivas y compulsivas.

3. Embriaguez delirante, con aspectos megalómanos, celotípicos, persecutorios.

 

ALCOHOLISMO CRÓNICO

“Lo han visto rondar tumbas. Lo han visto emborracharse brutalmente como si se odiara.
Nadie advertirá el drama íntimo, su desgarrada urgencia de felicidad”.

Abelardo Castillo, “Israfel” (inspirado en la vida de Edgar Allan Poe).

Caracterizada por la embriaguez que se reitera, por los conflictos familiares, laborales y económicos, con deterioro psicofísico. Se observa disminución del rendimiento sexual, labilidad emocional, dificultades en el área intelectual, afectiva, volitiva y decadencia ética (Op. cit.).

Sintomatología física: congestión en rostro y ojos, telangiectasias (“arañitas” en la cara), temblores en manos y lengua, halitosis, polineuropatías, parestesias, hiperestesias, hiperreflexia, calambres. Gastritis crónica, hepatopatía con cirrosis en las etapas finales.

Sintomatología sexual:

• Disminución de la respuesta eréctil
• Deseo sexual hipoactivo
• Aneyaculación o eyaculación retardada
• Aversión sexual
• Actos sexuales agresivos

“Las reacciones de los pacientes ante el alcohol, manifestadas a través de la dependencia y la tolerancia, enmarcan la conducta de alcoholización. La primera de estas formas de manifestación requiere la existencia de una dependencia fisiológica evidenciada tanto por la tolerancia como por la abstinencia y por un deterioro de la actividad laboral y social. La tolerancia (DSM IV) significa que se necesita un notable aumento de la cantidad de alcohol para conseguir los efectos deseados, o bien que hay una considerable disminución del efecto con la utilización regular de la misma dosis.

Es necesario destacar que se reconocen amplias variaciones individuales en cuanto a la capacidad para beber grandes cantidades sin tener manifestaciones de intoxicación.

La dependencia se instala, por lo general, varios años después del comienzo de la alcoholización y se observa un aumento progresivo de la dosis. Esta dependencia puede traducirse del siguiente modo:


1. Como la imposibilidad de abstenerse de consumir alcohol, lo que constituye una verdadera "pérdida de la libertad" con respecto al alcohol, reconocida -según H. Ey- como el criterio esencial de la enfermedad alcohólica.
2. Como una dependencia que se caracteriza por el hecho de que después de haber tomado el primer vaso, el individuo es incapaz de controlarse, hasta llegar a la embriaguez” (Op. cit.).

Síntomas psiquiátricos

El alcohólico crónico presenta como manifestaciones psíquicas:

• irritabilidad
• impulsividad
• agresividad
• celotipia
• labilidad emocional
• carácter depresivo
• trastornos del sueño (insomnio, somnolencia diurna)
• trastornos cognitivos
• disminución de la atención
• trastornos de memoria
• menor rendimiento intelectual y laboral

“Las fallas mnésicas denominadas lagunas, baches de la memoria, black out o palimpsestos, que representan una forma de amnesia retrógrada, se consideran un signo del comienzo de la toxicomanía o adicción alcohólica”.
(Stingo, N., op. cit.).

También presentan conflictos conyugales, con los vecinos, con los hijos. Muchas veces se detectan hechos de violencia física contra la pareja y los hijos (marido y padre golpeador), escena de violación y abuso sexual.

Es frecuente la aparición de ideas celotípicas, al deteriorarse las relaciones con el cónyuge, sumado a los problemas sexuales que presenta (disminución de la libido, impotencias), lo que produce un mayor alejamiento de su pareja con posterior aumento de los celos.

Leontes, un rey de Sicilia -en la anteúltima obra de Shakespeare -“El cuento de invierno” (The Winter´s Tale, 1611)- intempestivamente empieza a acusar a su esposa Hermiona de serle infiel con un amigo suyo de muchos años, el Rey de Bohemia.

Loco de celos, se torna agresivo y despótico ejerciendo su poder para destruir sin miramientos lo que había sabido construir. Así le habla a un súbdito cuando éste le dice que su mujer no ha hecho nada, que es inocente:

“LEONTES (el rey). -Si confiesas, a no ser que tengas el cinismo de negarlo,
que tienes ojos, oídos, pensamientos, di que mi mujer es una libertina y que merece
el nombre de una vulgar sirvienta que se entrega antes del matrimonio, dilo y justifícalo.

CAMILO.-No toleraría asistir a una conversación donde oyera calumniar a mi real dama,
que nada ha hecho, sin tomar venganza…

LEONTES. -¿Los cuchicheos no son nada? ¿Las mejillas inclinadas una contra la otra
no son nada? ¿No son nada narices que se encuentran y labios que se besan,
interrumpiendo así el curso de la risa con un suspiro, indicación infalible de haber perdido
la honradez y sucumbido la virtud? ¿Nada es pasearse a caballo, juntar pie contra pie, acurrucarse a escondidas en los rincones, desear que los relojes corran más aprisa, que
las horas sean minutos y mediodía la medianoche, y que todos los ojos, excepto
los suyos propios, se cieguen con una espesa nube, solamente los suyos, a fin
de poder hacer el mal sin que se los viera? ¿Qué todo esto no es nada?
Entonces el mundo y todo lo que en él está no son nada”.


LA POSTURA PSICOANALÍTICA

El psicoanálisis interpreta la conducta alcohólica como la regresión a un estadio del desarrollo de la personalidad, el estadio oral. En esta fase, la absorción de alimentos y la actividad libidinal se fusionan en una misma satisfacción, la incorporación del objeto.

“¡Bebe este vino! ¡Él es la causa de nuestra alegría, el único remedio que cura nuestros males! ¡La embriaguez es lo único que puede saturarnos de placer!”
Anónimo, de “Las mil y una noches”.

Maldonado J. L. nos dice en su trabajo “Sobre la patología del alcoholismo y la drogadicción en la experiencia psicoanalítica” (Revista APdeBA):

“El paciente alcohólico intenta prescindir del vínculo amoroso con el objeto para abolir los factores que pueden conducirlo a la dependencia, mediante la fantasía de que el amor del objeto puede ser sustituido por la euforia y los fenómenos sensoriales que produce la droga. Sin embargo, el resultado alcanzado es precisamente el opuesto, ya que mediante las perturbaciones emocionales que genera en el objeto, la relación de dependencia resulta incrementada. El alcoholismo es una relación que se establece con una sustancia inanimada a partir de una transformación de un vínculo objetal”.

En esa euforia producida por el alcohol no existirían las limitaciones del mundo concreto, primando el principio del placer sobre el principio de realidad. En una posición narcisista el otro pasaría a ser como la ninfa Eco cuyas palabras de amor no serán escuchadas por Narciso que se admira en las aguas del estanque, quedando resonando las últimas sílabas en el aire.

“Ella me necesitaba a mí. Y yo necesitaba un whisky. O treinta. Las dos cosas estaban muy claras y, por el momento, eran incompatibles”.
Abelardo Castillo, “El que tiene sed”.

Freud en su trabajo:”Sobre una degradación general de la vida erótica” (1912), dice que la relación de los alcohólicos con la bebida “evocaría la armonía más pura, como un modelo de matrimonio feliz o dichoso”, al igual que la relación del amante con su objeto sexual y llega a sostener que la base del alcoholismo estaría dada por "...una inhibición en la historia del desarrollo de la libido" relacionada con una "fijación incestuosa no superada con la madre”.

“En el caso del alcoholismo, la cosificación se encuentra mediatizada por un desplazamiento que recae sobre la sustancia alcohólica. En forma paralela permanece disociada un área de relación con los objetos que no está cosificada y donde sí pueden establecerse relaciones afectivas y que coexiste con la anterior”. “Lacan (1953, 1975) establece una diferenciación entre objeto de la necesidad y del deseo, y considera que la relación de objeto, ligada a la experiencia intersubjetiva, no se satura en el registro de la satisfacción de la necesidad.

En relación con este concepto, la observación de los mecanismos del yo que intervienen en la adicción permite establecer una reconstrucción de la fantasía inconciente que interviene en esta patología, mediante la cual se intenta prescindir del vínculo amoroso con el objeto. Mediante esa fantasía se sostiene la creencia de que el desarrollo libidinal ha podido establecerse con prescindencia de toda otra condición del objeto que no fuera la satisfacción de necesidades primarias. Por otra parte, se niega también que tanto la satisfacción como la gratificación libidinal provienen de la madre en su totalidad y son atribuidas solamente al pecho, estableciendo así otro nivel de escisión que consiste en la separación entre el objeto parcial, pecho, y el objeto total que lo contiene” (Maldonado, JL, op cit).


TRATAMIENTO DE LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL EN EL ALCOHOLISMO


• Tratamiento de base de la adicción (naltrexona, topiramato y carbamacepina, litio, etc.), terapias individuales o grupales, a cargo de un especialista en adicciones

• Vitaminas del Complejo B (para evitar, en parte, las neuropatías y las hepatopatías), C, K

• Ácido alfalipoico (ácido tióctico): neuro y hépatoprotector, antioxidante

• Silimarina: protector hepático

• L-Arginina, un aminoácido que mejora las erecciones, contenido en la fórmula del THERION F1

• Inhibidores de la 5-fosfodiesterasa (sildenafil, tadalafilo, vardenafilo)

• Reemplazo de testosterona en gel transdérmico o inyectable de acción prolongada y DHEA (vía oral) cuando están descendidos los valores de estas hormonas

• Grupos de adictos

• Terapias sexuales


El abordaje debe ser, como habrán observado, de tipo multidisciplinario ya que una sola especialidad no puede dar cuenta de las distintas facetas que se ponen en juego en los casos de alcoholismo crónico.

También dependerá del grado de compromiso del paciente con su tratamiento, de la capacidad de insight y del reconocimiento, que para esconder un conflicto o vivencias depresivas, la botella no es “la mejor compañera”.

No es embriagándose, y disiento con Baudelaire, como se resuelven esos conflictos, no es tomando bebidas alcohólicas que se logra cortejar y seducir a una mujer ni se mejora así una eyaculación precoz o una disfunción eréctil.

Hoy la Psicología, la Psiquiatría, la Sexología y otras especialidades médicas tienen mejores respuestas, una senda adecuada, racional y recuperadora que vale la pena transitar.


* Dr. Adrián Sapetti
Médico psiquiatra, sexólogo clínico, Presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, Director del Centro Médico Sexológico, TE: 4552-0389/ 4555-6865, autor de “Los senderos masculinos del placer” (Editorial Galerna) y de “Confesiones íntimas. Historias reales de sexo y de pasión” (Ediciones B). Director del sitio www.sexovida.com

BIBLIOGRAFÍA

-Boolell, M.; Gepi-Attee, S.; Gingell, JC. et al: “Sildenafil, a novel effective oral therapy for male erection dysfunction”. Br J Urol 1996; 76:257-261.
-Boolell, M. et al: “Sildenafil: an orally active type 5 ciclyc GMP-specific phosphodiesterase inhibitor for the treatment of penile erectile dysfunction”. Int J Impotence Res 8: 47-52, 1996
-Cohen, A.; Kaplan, P.; Friedman, R.: “Novel remedies for drug-induced sexual dysfunction”. En: 150th Annual Meeting of American Psychiatric Association (APA), San Diego, USA, 1997.
-Crenshaw, Th.; Goldberg, J.: Sexual Pharmacology. W. W. Norton & Company, NY, 1996.
-Donghi, A.; Vazquez, L.: Adicciones. JVE Ediciones, Bs. As., 2000
-Feldman HA, Goldstein I, et al. “Impotence and its medical and psychosocial correlates results of the Massachusetts Male Aging Study”. J Urol 1994; 151: 54-61
-Freud, S.:“Sobre una degradación general de la vida erótica”. En Obras Completas, volumen I, páginas 978-984. Editorial Biblioteca Nueva, Madrid, 1948.
-Giorgi, A. A.: “Factores de riesgo vascular”. En: Ateroesclerosis, lípidos y colesterol. Ediciones Médicas Internacionales, 1996, Bs. As.
-Hsueh, W.; Lyon, Ch.; Quiñones, MJ.: “Insulin Resistance and the endothelium”, Am J Med. 2004; 117:109-117
-Leslie, S.; Atkins G.; Oliver J.; Webb, D. “No adverse hemodynamic interaction between sildenafil and red wine”. Clinical Pharmacology & Therapeutics, 2004, Volume 76, Issue 4, Pages 365-370.
-Maldonado, J. L.: “Sobre la patología del alcoholismo y la drogadicción en
la experiencia psicoanalítica”. Psicoanálisis APdeBA - Vol. XVIII - Nº 2, 1996, Bs. As.
-NIH Consensus Development Panel on Impotence. JAMA 1993; 270: 83-90
-Porst H.; Rosen R.; et al.: “Tadalafil allows men with erectile dysfunction to have successful intercourse up to 36 hours postdose”. J Urol, 167 (4), A709, 2002
-Rajfer, J.; Aronson, W.J.; Bush, P.A.; Dorsey, F.J.; Ignarro, L.J.: “Nitric oxide as a mediator of relaxation of the corpus cavernosum in response to nonadrenergic noncholinergic neurotransmission”. New England Journal of Medicine, 326, 90-94, 1992
-Sapetti, A. Los senderos masculinos del placer. Galerna, Bs. As., 2006
-Stingo, N.; Zazzi, MC: Los trastornos por abuso de alcohol. En “Tratado de Psiquiatría” de Marchant N., Monchablon A., Editor Grupo Guía, BS. AS, 2006
-Thadani et al.: “The effect of Vardenafil, a potent and highly selective PDE5 inhibitor for the treatment of ED on the Cardiovascular response to exercise in Patients with ED after coronary artery disease”. JACC, Vol. 40, 11, 2006-12, 2002

 

volver