La andropausia*

(El varón después de los 50: ¿una especie en peligro?)

 

Ruben, 54: ahora nos inventaron una nueva, ¿resulta que tenemos menopausia, como las mujeres?, ¡como si no tuviéramos suficientes problemas!

¿Para qué necesitamos los andrógenos?

"los lugares del placer" - Paul Gavarni - 1840La testosterona en el varón se produce en los testículos y la DHEA en las glándulas suprarrenales. Ambas son hormonas. Cuando un niño está creciendo en el útero los andrógenos que él mismo produce (andrógenos fetales) son los responsables del desarrollo de los órganos sexuales (pene, próstata, testículos) y es lo que los diferencia de las mujeres, al punto que si estos andrógenos fetales estuvieran bajos o ausentes el niño nacería genéticamente varón pero con ciertas características femeninas.

Durante la pubertad y a través de la adultez la testosterona es responsable de la producción espermática, de la respuesta sexual y de los caracteres masculinos; aumenta la excitación sexual, en el adolescente varón empieza a desarrollarse el crecimiento piloso (crecen pelos en las piernas y brazos, la barba y el pecho, y en la zona del pubis). Aumenta su masa muscular, la fortaleza ósea y la voz se vuelve más grave. Aumentan las erecciones y se producen eyaculaciones (incluso durmiendo).

El tiempo, el implacable

A medida que los varones envejecen, los niveles de testosterona y DHEA (dehidroepiandrosterona) decrecen, llegando a niveles bajos en sangre. A este estado se ha llamado “andropausia”.

Hay que aclarar que a diferencia de la menopausia de las mujeres no suele ser abrupta, la caída hormonal no se da indefectiblemente, además lo hace de manera gradual, y no implica el cese de la capacidad reproductiva (puede seguir embarazando). Además la menopausia se da en todas las mujeres pero no todos los varones sufren una andropausia franca.

Se calcula que, al menos, 5 millones de varones sufren de niveles anormales de testosterona (cuando caen a niveles marcados hablamos de hipogonadismo). Esto se puede detectar en jóvenes y en adultos tanto como en ancianos.

La gran mayoría de estos varones con niveles bajos de andrógenos no buscan tratamiento porque no conocen sus propios niveles o porque creen que eso “es parte de la vida”, al punto que aproximadamente sólo un 10% utiliza terapia sustitutiva.

Los síntomas más frecuentes en la baja del nivel de andrógenos pueden incluir:

  • Fatiga y cansancio
  • Irritabilidad (algunos describen el “síndrome del varón irritable”)
  • Disminución de la masa y el tono muscular
  • Aumento en los depósitos de tejido adiposo
  • Escaso desarrollo sexo-genital en la pubertad
  • Huesos quebradizos
  • Oligospermia (menor producción de esperma)
  • Sentimientos depresivos (tristeza, baja autoestima, desánimo)
  • Disminución del deseo sexual

 

  • Estos niveles se pueden evaluar por análisis de sangre.
  • Sólo el 10% de los llamados hipogonadismos buscan asistencia para ser tratados correctamente.

Es normal que la testosterona disminuya a partir de la cuarta década de vida, a un ritmo aproximado de 1,5% anual. Pero en algunos casos estos niveles bajan tanto que se produce la llamada “andropausia” o “déficit de testosterona”, una suerte de menopausia masculina que si bien no les ocurre a todos los varones, sabemos que 25% de los mayores de 50 años tienen déficit de testosterona, y el porcentaje se incrementa a mayor edad. Y esto aumenta la frecuencia de síndromes depresivos crónicos.

Los primeros métodos diagnósticos podrían ser:

  • Test de la testosterona, es de autoevaluación y lo podrán hacer en la sección Auto-tests, sólo tiene un valor orientativo
  • Examen médico
  • Análisis hormonales en sangre (las distintas fracciones de la testosterona, DHEA, prolactinemia, LH, FSH, PSA)
  • Estudios específicos si el médico lo considerara

Metas del tratamiento

Cuando determinamos que los andrógenos están bajos se puede lograr con la terapia de reemplazo:

  • Mejora en cantidad y calidad de las erecciones
  • Aumento del deseo sexual (libido)
  • Mayor energía
  • Aumento de la masa muscular y huesos más fuertes
  • Mejoría del humor

Riesgos cuando se usa sin control

Se conocen bien sus riesgos, sobre todo cuando la hormona se aplica sin control. El riesgo hepático y el cáncer de próstata pueden estar relacionados con la testosterona. En los gimnasios se admite abiertamente el uso de compuestos vitamínicos, sustancias medicinales naturales e incluso de precursores de la testosterona que supuestamente estimulan la producción de esta hormona en el organismo, pero sabemos bien que se utilizan anabólicos hormonales sin control.

Varias clínicas en el mundo anuncian tratamientos que incluyen la hormona del crecimiento y la testosterona para recuperar el vigor perdido.

Nosotros remarcamos su utilidad cuando los valores en sangre caen bajo los niveles de normalidad y hay síntomas clínicos que nos hacen suponer que el reemplazo o sustitución, bajo control médico periódico es necesario; p. ej.: conviene hacer controles de la próstata –por ello se aconseja un análisis de sangre llamado PSA (antígeno prostático específico)-, de lípidos en sangre y funcionamiento hepático.

¿Cuándo acudir a la consulta médica?

Con el paso de los años va disminuyendo progresivamente la función testicular. Los testículos tienen la doble función de producir espermatozoides y fabricar testosterona. La lentitud de estos cambios permite que puedan seguir produciendo espermatozoides y ser fértiles hasta edad muy avanzada. Sin embargo, la producción de testosterona suele alterarse más tempranamente: 1 de cada 4 hombres mayores de 50 presenta un déficit que afecta su calidad de vida y pone en riesgo su salud.

Hay muchos nombres para esta condición: “andropausia”, para referirse a la declinación de los andrógenos; “climaterio masculino”, asociándolo al climaterio femenino; “PADAM” (siglas en inglés de “déficit parcial de andrógenos en el hombre mayor”); “hipogonadismo” relacionado con el envejecimiento.

Frecuentemente los hombres consultan por la disminución del deseo sexual, pero también suele detectarse déficit de testosterona a partir de fracturas (por osteoporosis) o por alteraciones en el estado de ánimo. Tanto el andrólogo, como el urólogo, el sexólogo, el endocrinólogo, y el médico clínico o de familia están debidamente capacitados para detectar este síndrome clínico e indicar su tratamiento. Cuanto antes se realice la visita con el médico, mayores serán las posibilidades de evitar el avance de estos cuadros y de mejorar la calidad de vida del paciente.

Testosterona y disfunción sexual

Alrededor del 90% de los hombres a los que se les detecta un déficit de testosterona, en realidad no acuden a los médicos por ese problema, sino que consultan inicialmente a causa de una disfunción sexual.

El síntoma más relevante por el cual el paciente consulta es la disfunción eréctil, deseo sexual hipoactivo o dificultades para eyacular.

En los casos en que la impotencia y la disminución de la libido aparecen juntas, se puede combinar testosterona con sildenafil, vardenafilo o tadalafilo, para revertir el problema de la disfunción eréctil. La asociación de ambos tratamientos mejora la respuesta sexual  de los pacientes.

Hoy ya estamos hablando, con justa razón de “la revolución de la  testosterona”, por todo lo que conocemos de esta vital hormona y porque, siendo bien indicada y con controles periódicos, promueve efectos benéficos ayudando a que un “hombre gruñón” vuelva a recuperar su buen humor, su bienestar, su respuesta sexual plena, sus ganas de vivir.

Opciones terapéuticas (Terapia hormonal de reemplazo)

Por supuesto que las dosis serán evaluadas e indicadas por el médico tratante experto en su uso.

  • Testosterona oral (cápsulas)
  • Testosterona inyectable (cada 2 a 4 semanas)
  • Testosterona inyectable, acción prolongada, de 3 meses de acción útil (Nebido)
  • Testosterona en parches, aplicados cada día (no disponible en Argentina)
  • Testosterona en gel transdérmico -se absorbe por piel- (Androlone y Androtag en Argentina, Androgel en USA), aplicado cada día, en hombros o brazos o piel de abdomen.
La ventaja del gel, que se aplica en la dermis, es que produce un nivel más parejo (fisiológicos) de la hormona en sangre, a diferencia de los inyectables comunes que hacen picos más altos (suprafisiológicos) para luego descender. Cosa que tampoco ocurre con la inyección trimestral. Son las opciones más recomendadas de reemplazo hormonal en los varones.

La testosterona, sustancia biológica que producimos en nuestro organismo, pero que va mermando su tenor en sangre con el paso de los años, podría ser de utilidad en diversas condiciones médicas y también, usada con criterio y control, podría dar vida a los años contribuyendo a mejorar nuestra salud sexual.

En estos casos la terapia androgénica tiene una importante función para cumplir.

 

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