¿Un caso de dismorfobia?

 

El trastorno dismórfico corporal consiste en verse deforme, parcial o totalmente, ya sea la cara, la nariz, las orejas, la vulva o el pene. Hay un persistente, exagerado, permanente y constante miedo a las deformidades.


http://tse2.mm.bing.net/th?id=OIP.M3fe4864c125142c35c40ea53f556bfbco0&w=230&h=170&rs=1&pcl=dddddd&pid=1.1Sileno, Rubens

Se trata de un varón de 35, que fue derivado a un psiquiatra por depresión, ansiedad, insomnio.

Lo medican con paroxetina 20mg, risperidona 2mg, alprazolam 1mg a la noche.

Le dan licencia en su trabajo por psiquiatría.

Vive con su novia. Es ella la que sugiere un sexólogo y la que en definitiva llama para hablar conmigo. Piden que concurra a domicilio porque no sale de su casa (agorafobia).

Fue adicto a la cocaína, ahora bebe 2 litros de vino por día. Voy a verlo al domicilio.

Toco timbre y desde el portero eléctrico me dice: “Huy,  ¡solté los perritos!, ¿ud. le tiene miedo a los perros?”.

Le digo que no y al entrar me reciben un ovejero alemán y un doberman que me empiezan a saltar encima pasándome la lengua por la cara y otras “muestras de afecto”. Una vez que encerramos los “perritos”, se sienta y dice:

“El problema es el tamaño de mi pene y no me pregunte cuánto mide. Yo estoy con licencia larga por psiquiatría. Me medicaron con psicofármacos, pero yo los tomo como se me da la gana. Estoy podrido que me vean psiquiatras, sexólogos, psicoterapeutas”.
“Sigo con ansiedad, depre y duermo mal.”

“Nadie me va a sacar este dolor que es mío, nadie me lo va a quitar”. –dice con un tono de orgullo.

“La merca es lo único que me podría sacar de este estado”.

“Yo no quería verlo a Ud., fue mi novia la que me pidió el turno. Primero me arruinó la vida hace 4 años cuando, a raíz de que le confesé una infidelidad que cometí, ella me dijo cosas horribles sobre mi miembro. Estoy todo el día pensando en eso. Con mi familia no me hablo, apenas con mi padre. Sólo espero un milagro”.

“Yo no tengo huevos para matarme. Y no me pregunte cuánto mide, porque no se lo voy a decir”.

¿No te parece demasiado banal que por tenerla corta arruines tu vida?, le digo suavemente.

Mi vida se terminó cuando esta turra me dijo que la tenía chica, que no servía. ¡Ahora dígame cuánto le debo y váyase!”.

Llaman al psiquiatra anterior quien –sin verlo- aconseja electroshock. La novia envía un mail diciendo que está cada vez más encerrado, que está peleado con ella y que no habla con nadie salvo con el padre. Llamo al padre quien me dice que lo medicaron con risperidona 4mg y cuando “afloje un poco, le harán el electroshock”.


En este joven se pueden barajar distintos diagnósticos:

  1. ¿una psicosis?
  2. ¿es una dismorfofobia?
  3. ¿una depresión melancólica?
  4. ¿un trastorno de ansiedad con depresión y agorafobia?

 Desgraciadamente no me llamaron más y me enteré que lo habían internado para hacerle el tratamiento electroconvulsivo.

Sea el diagnóstico que sea el tema del pene pequeño se le había vuelto una obsesión, casi un delirio somatomorfo, y condiciona su vida en lo laboral, en su pareja, en lo familiar. Con este caso quiero mostrar cómo el complejo del pene pequeño puede tomar todas las áreas de un ser humano.