Terapias de última generación y Terapias sexuales en situaciones de estrés crónico


Lic. María Bernarda Romero*


Resumen
 
Alegoría del triunfo de Venus (detalle), por el Bronzino


El objetivo del presente trabajo es presentar una modalidad de trabajo que integra las terapias de última generación con las terapias sexuales, en disfunciones sexuales que exteriorizan situaciones de estrés crónico.

Hoy en día nos encontramos con varias modalidades de tratamiento para estas disfunciones, tanto desde el campo de la medicina, como el de la psicología y la psiquiatría. Un ejemplo  es EMDR  (acrónimo en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing). Este modelo psicoterapéutico, llamado la penicilina de la psicología es una gran revolución en la psicología moderna y positiva. Muchas, de las que se consideran disfunciones sexuales, son el resultado del modo en que la información se almacena en el cerebro. Emplear el modelo EMDR (o E.M.D.R.) en ellas nos permite acceder a experiencias perturbadoras y tratarlas de tal manera que el paciente pueda vivir una sexualidad sana y placentera. Otros ejemplos son otros modelos como TIR (Traumatic Incident Reduction), TAT (Técnica de acupresión Tapas), EFT (Técnica de Liberación Emocional). Las cuales serán también desarrolladas en el presente trabajo.

Palabras claves: Integración terapias de última generación, terapias sexuales, neurociencias, modelos EMDR, TIR, TAT, EFT

Introducción

Sabemos hoy que tempranas experiencias negativas en el área sexual juegan un papel significativo en la génesis de síntomas psicológicos y sexuales de la edad adulta. Podrían ser por ejemplo los casos de aquellos varones cuyos primeros contactos sexuales tuvieron una connotación humillante, frustrante o agraviante, por ejemplo la iniciación en grupos con prostitutas, contagio de enfermedades venéreas o haber sido precozmente víctima de un abuso sexual tanto en varones como mujeres, entre otros.

Sin embargo se ha observado que no es necesario haber padecido un evento traumático con “T” mayúscula, para desarrollar cualquier trastorno psiquiátrico-psicológico, incluyendo un trastorno sexual. El trauma cotidiano de hacer frente a situaciones que superan nuestras capacidades de dar una respuesta adaptativa a la misma, la cual podríamos denominar trauma con “t” minúscula, es suficiente para llevarnos a cualquier disfunción sexual generadora de ansiedad o  estrés postraumático.

Hoy en día nos encontramos con varias modalidades de tratamiento para estas disfunciones, tanto desde el campo de la medicina, como el de la psicología y la psiquiatría. Así podemos hablar de terapias de últimas generación, que complementan y efectivizan, aún más a las terapias sexuales. Por ejemplo nos encontramos con EMDR  (acrónimo en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing).  Este modelo, hoy en día es llamado la penicilina de la psicología, como en 1928, el investigador Alexander Fleming descubrió la penicilina, un acontecimiento que cambiaría el curso de la historia de la Medicina. 

Actualmente se cree que el modelo psicoterapéutico EMDR podría ser una gran revolución en la psicología moderna y positiva, así como también, complemento de las terapias sexuales breves. Se conocen también otros modelos, como TIR (Traumatic Incident Reduction), TAT (Técnica de acupresión Tapas) y EFT (Técnica de Liberación Emocional), que nos presentan un panorama alentador hacia el conocimiento de las terapias de última generación.

Sabemos que las Terapias Sexuales son aquellas que entran en el campo de las Psicoterapias  breves, focalizadas y de objetivos limitados, que están basadas en el uso de unas cuantas técnicas probadas como eficaces en diferentes marcos ideológicos y variables de acuerdo a la formación del terapeuta.  

También sabemos que en la labor diaria del terapeuta se observa que los pacientes son personas que padecen muy diferentes y variados trastornos, y que el origen de sus padecimientos pueden responder a muy distintas circunstancias y que los mismos pueden obtener alivio por medio de diferentes recursos terapéuticos.  Por este motivo, hay cada vez más, un número creciente de enfoques integrativos de psicoterapias. Es legítimo afirmar, que en este momento, dicha integración es una realidad que se ha consolidado en el plano de las actitudes científicas profesionales.  (Fernández Álvarez, 1992).

La divulgación de las corrientes que apoyan la integración, se observa como un fenómeno compartido por la comunidad de profesionales en relación con la práctica en general y se manifiesta de manera más pronunciada en áreas específicas como en el tratamiento de los trastornos severos. Como ejemplo podemos hablar de algunos de los programas y modelos terapéuticos que más difusión alcanzaron en los últimos años, como son la Terapia Dialéctica Conductual, (Linehan, 1993) y el E.M.D.R. (Eye Movement Desensitization and Reprocessing), (Norscross & Shapiro, 2002).

Independientemente de cualquier enfoque teórico, una teoría integradora debe tanto dar cuenta de los síntomas o del cambio a nivel de superficie como de los cambios a niveles más profundos, más implícitos. Debe estudiar los procesos de los niveles de sistemas intrapsíquicos, biopsicoaxiosociales, relacionales y familiares. Debe dar cuenta de cambios en el comportamiento, la cognición, las emociones y las sensaciones de los pacientes.
El procesamiento emocional de sentimientos, creencias e imágenes que el paciente relata es un proceso a través del cual aprendemos y cambiamos. Una apertura a esa experiencia directa ofrece la mejor esperanza de aprendizaje, dominio y formación de ideas positivas y precisas hacia su persona. (Wolfe, 2003)

“Argentina viene de una tradición terapéutica muy influida por el pensamiento psicoanalítico en casi todas sus corrientes, que junto a sus aportes positivos trajo una gran polémica en contra de las Psicoterapias breves” (Sapetti, A.) .

Esta polémica también fue extendida a las Terapias Sexuales y sumado a esto el trabajo con el modelo EMDR. Pero por suerte hoy en día muchos  psicoterapeutas derivan, cada vez más a sus pacientes al Sexólogo, persona especializada en trastornos sexuales, quien en su formación cada vez más integran técnicas y modelos que ayudan a sanar al paciente de una manera más integral y cada vez menos medicalizada.


Desarrollo

E.M.D.R. es un Modelo de Psicoterapia complejo que integra elementos y componentes exitosos de diferentes enfoques. Utiliza conceptos teóricos de otras teorías psicológicas (procesamiento bioinformacional, conductual, cognitiva, humanística, sistemas familiares y psicodinámica), toma prestado términos y técnicas de varios modelos y los integra de una manera particular. Las investigaciones de los últimos 20 años lo convierten en uno de los tratamientos con mayores estudios de validación científica. En la actualidad EMDR junto a Exposición Prolongada (EP) son los tratamientos de primera elección por su eficacia en el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

TIR (reducción del impacto traumático) es otro de los abordajes para el tratamiento del Trauma recientemente investigados por el Dr. Charles Figley en la Florida State University. TIR es un tratamiento altamente focalizado, directivo y controlado, y al mismo tiempo centrado en la persona y no interpretativo.

Desarrollado por Frank Gerbode MD y otros (incluyendo a Gerald French), TIR es un procedimiento de desensibilización regresiva para reducir o eliminar las secuelas negativas del impacto de la experiencia traumática. También es muy efectivo en el tratamiento de otros síntomas como ansiedad, depresión, desórdenes de adaptación, somatizaciones, abuso sexual, ansiedad por desempeño sexual, traumas sexuales, etc.

TIR es un método rápido y eficaz (en comparación con la terapia tradicional) para reducir de manera efectiva el estrés traumático de eventos emocionalmente y / o físicamente dolorosas del pasado. Se trata de volver a experimentar traumas del pasado en un entorno completamente seguro, libre de distracciones, juicios o interpretaciones.


  Veermer de Delft


Cuando sucede algo que es física o emocionalmente doloroso, uno tiene la opción de (1) o bien enfrentarse a ella plenamente y sentir el dolor, o (2) tratando de alguna manera de bloquear la conciencia de uno de ellos. En el primer caso, la acción de experimentar (percibir y entender) lo que ha ocurrido se le permite llegar a su finalización y el incidente se convierte en un incidente pasado. Sin embargo, en el segundo caso, se bloquea la acción de experimentar ese incidente. Es decir, uno reprime el incidente, y el incidente (junto con la intención de no experimentarla, y cualesquiera otras intenciones y actividades presentes en el incidente). TIR ayuda al paciente en  la primera fase del tratamiento, a Restablecer la Seguridad en sí, está orientada a que el paciente no sólo esté, sino también se sienta a salvo.  En esta etapa el paciente siente que puede volver a tener control interno y externo, es decir, garantizar su seguridad, tanto como aprender a manejar los síntomas que interfieren en su vida y conllevan el riesgo de retraumatización.

En la segunda fase, de Rememoración y Duelo, el tratamiento se orienta a que el paciente pueda reconstruir la historia traumática. A causa de su naturaleza, las memorias traumáticas rara vez se presentan linealmente. Los fragmentos, a veces incoherentes, las sensaciones físicas y emocionales, deben transformarse en una narración permitiendo de esta manera la integración bajo la forma de la  Memoria Explícita o Narrativa.

Finalmente la tercera fase, o de Reconexión, apunta a reconectar al paciente con la vida, con el presente y el futuro, redefiniéndose a sí mismo en el contexto de relaciones y actividades significativas (E. Cazabat) .

EFT Tapping (en español “Técnicas de Liberación Emocional”) es actualmente la herramienta de sanación más utilizada en EEUU. Se estima que la utilizan más de 14 millones de personas. Con EFT se pueden eliminar, problemas emocionales (estrés, depresión, fobias, insomnio, creencias limitantes, bloqueos…) y físicos (tanto dolores puntuales como enfermedades) al reequilibrar el sistema energético del cuerpo.
EFT ha sido descrita como la “acupuntura para las emociones, sin agujas”. Tiene sus raíces en la antigua medicina china.

EFT es una forma de psicoterapia alternativa que está basada en el hecho de que las emociones negativas están causadas por desequilibrios en el campo energético del cuerpo. Lo que se hace para volver a equilibrarlo es lo que en inglés se llama ‘tapping’ (dar golpecitos suaves con los dedos) en los puntos de la acupuntura, mientras el paciente está enfocado en la emoción o asunto a tratar. Con esto se neutraliza la emoción negativa y se activan de forma natural los mecanismos autocurativos y regeneradores del cuerpo.

Algunos hombres, experimentan disfunciones eréctiles completas y crónicas, y otros tienen erecciones parciales o breves. Frecuentemente estas disfunciones eréctiles pueden causar problemas emocionales, mucho dolor y sufrimiento y a menudo conducen a una disminución de la autoestima. Lo mismo sucede con otras disfunciones sexuales .

TAT (Técnica de Acupresión), desarrollado en 1993 por Tapas Flemming, acupuntora de California, que encontró una nueva forma de acupresión para ayudar a sus pacientes con alergias. Extendió la técnica usándola además para los problemas psicoemocionales, como trastornos de ansiedad, traumas, duelos, desempeño sexual. Es una poderosa modalidad de curación que ayuda a procesar traumas no resueltos y emociones del pasado o del presente. “TAT es una forma de decirle al cuerpo -mira esto otra vez-, es una oportunidad de cambio, una nueva mirada, el flujo de energía en el cuerpo que está estancada es removida de los eventos del pasado y estos pueden ser integrados saludablemente en el sistema mente-cuerpo. TAT reúne las partes de una persona que han estado dispersas o congeladas en el tiempo, integra, armoniza, trae paz y unidad” (Tapas Fleming, 1993).


DISCUSIÓN

Trastornos sexuales

    Las llamadas disfunciones sexuales, tratadas en las terapias sexuales, son aquellas entendidas como alteraciones del deseo, cambios psicofisiológicos en la respuesta sexual normal, malestar o problemas interpersonales relacionados al tema. Estas pueden ser:

  • Eyaculación retardada
  • Eyaculación precoz
  • Trastorno Eréctil
  • Trastorno orgásmico femenino
  • Trastorno del interés/excitación sexual femenina
  • Trastorno de dolor genito-pélvico/penetración
  • Trastorno de deseo sexual hipoactivo en el varón
  • Disfunción sexual inducida por sustancias/medicamentos

Sin dejar de lado las disfunciones donde los factores orgánicos son predominantes, podemos ver que existen diversas circunstancias por las que puede atravesar la vida sexual de una persona. La edad y las crisis vitales, la constitución de una pareja o de una familia, el nacimiento de un hijo, enfermedades propias o de la pareja, muerte de un ser querido, separaciones situaciones de estrés o cualquier otra situación que produzcan angustia en la persona y estrés crónico. Tanto unos como otros pueden influir sobre la conducta y el desempeño sexual, y en ocasiones materializarse en una disfunción sexual de mayor o menor gravedad.

Angustia sexual y estrés crónico

Destacando que en la terapia sexual el síntoma que con más frecuencia nos encontramos (casi 100%), es con la denominada “angustia sexual”, preocupación que una persona tiene con respecto a su desempeño sexual. Es una sensación que en mayor o menor medida experimentan todos y que se profundiza hasta hacerse altamente dolorosa en las personas que padecen diversas disfunciones sexuales. El licenciado Peralta en su página web nos dice, lo que se ve en la clínica es lo siguiente:
-Pensamientos negativos (“no voy a poder”, “¿tendré erección?”, “hoy voy a acabar rápido”, “¿llegaré al orgasmo esta vez?”, “no me está pasando nada”, etc.). Estos pensamientos resultan habitualmente anticipatorios de una realidad que en definitiva termina creando y provocando la misma persona: el problema se produce porque los pensamientos negativos conducen a él.

Paul Watszlawick, llama a este fenómeno “profecía que se auto cumple” y aparece en diferentes órdenes de la vida, incluida la sexualidad.
-Reacciones corporales como taquicardia, palpitaciones, temblores, transpiración, tensión muscular, entre otras. La situación es vivida como peligrosa psíquicamente hablando y por lo tanto las reacciones son las mismas que las que se activan en el cuerpo ante otro tipo de situaciones de riesgo vital.

-Conductas como la evitación del encuentro sexual (para no exponerse a la angustia misma, la frustración y conflictos de pareja) o el enfrentamiento brusco, sin recursos pero con temor. A veces la angustia conduce al diálogo con la pareja o personas de confianza, incluyendo la consulta con el experto en sexualidad .

“Una vida sexual saludable implica estar libres de angustias, temores y culpas en torno a la experiencia sexual” (OMS).

El estrés es un mal de nuestro tiempo, tenemos incertidumbres, inestabilidad, sensaciones de desprotección. La estimulación del sistema nervioso autónomo causa diversos síntomas, tales como:

    * Cardiovasculares: taquicardia, hipertensión
    * Gastrointestinales: cólicos, diarrea
    * Respiratorios: taquipnea (respiración acelerada)
    *Generales: cefaleas, sudoración, contracturas musculares, inquietud, insomnio,
      ansiedad

Sexuales: disfunción eréctil, eyaculación rápida, dispareunia, vaginismo.

Estos síntomas son producidos por una excesiva actividad adrenérgica. Un hecho a destacar es que los cuadros de estrés crónicos suelen dar aumentos de la prolactina y cortisol, las cuales retroalimentan la sintomatología, lo psicológico lleva a los orgánico y lo orgánico a disfunciones psicológicas. (Sapetti, A.) .
 La teoría del aprendizaje remarca los efectos de las experiencias negativas en el área sexual: una persona que fracasó en su erección o eyaculó precozmente en el día de su debut (situación vivida como agresiva, violenta o humillante) o padeció ansiedad por el rendimiento ante el acto, podrá repetir esos episodios al asociar encuentros sexuales posteriores con aquellas escenas traumáticas. Con más razón si padeció algunos traumas sexuales con “T” mayúscula, como abuso, violación, eventos propicios para un proceso traumático complejo.

Es aquí donde E.M.D.R. y otros modelos de última generación, funcionan muy bien como abordajes terapéuticos, porque son breves, focalizados, penetran en la memoria traumática, generadora de elevados montos de ansiedad y estrés.

Emociones y procesos cognitivos


  El jardín de las delicias, por el Bosco

Darwin en 1859 permitió comprender que las emociones son parte de un proceso “adaptativo”, generando un ajuste entre animal y medio, manifestó que las emociones comunican intenciones.

LeDoux dice que el cerebro fija la experiencia a través del proceso de aprendizaje, aunque no siempre sea perfecto, porque es preferible confundir una rama con una víbora que viceversa.

El trabajo con Trastornos de Estrés Postraumático y Trastornos disociativos, permite conocer la importancia de las emociones para la sobrevida en la experiencia traumática. La hiper-reactividad amigdalina y la pérdida del contexto que da el Hipocampo condicionan las estrategias del clínico. Los pacientes, particularmente con trastornos disociativos, presentan un espectro de síntomas emocionales “cambiantes”, desde la hiper-reactividad a la inmovilidad”.

En el antiguo debate entre W. Cannon y W. James, estaba el interrogante si la mente o el cuerpo es quien está involucrado primariamente en la emoción. La biología molecular parece afirmar que estos procesos podrían ser simultáneos. Por otro lado las emociones expresan un tiempo siempre “presente”. Aunque estén disparadas por experiencias del pasado. Por tanto tienden a producir una pérdida de la unidad temporal. Generando una dificultad para el aprendizaje. Reforzado por la pérdida de conexión entre las estructuras límbicas y la corteza prefrontal. Siendo estos efectos los que impiden una integración de la experiencia dentro de la narrativa personal, oponiéndose a la resolución del conflicto. Lo que implica el establecimiento de estrategias de afrontamiento que involucren las emociones, en el tratamiento de los pacientes con TEPT y TD.

EMDR es un método que puede ser incorporado a otros métodos psicoterapéuticos, para ampliar la eficacia de sus recursos, o puede ser utilizado como forma única de atender a un paciente determinado.

Los recuerdos de un suceso traumático (llámese “t” minúscula o “T” mayúscula) quedan bloqueados en el sistema nervioso con la imagen original, los sonidos, los pensamientos y las emociones vivenciadas. Los movimientos oculares o movimientos alternos bilaterales de sonidos y tacto empleados en EMDR parecen desbloquearlos permitiéndole al cerebro procesar la información que ha estresado el sistema. Estos movimientos resincronizan ambos hemisferios cerebrales ayudando así a procesar el material no consciente que queda circulando en el todo cuerpo-mente.

La filosofía de EMDR está basada en creer que los seres humanos somos capaces, bajo condiciones apropiadas, de movernos naturalmente hacia una mayor  salud e integración; por ello, además de ser usado para resolver material emocional perturbador derivado de eventos estresantes o traumáticos, también se emplea como un medio para potenciar estados emocionales positivos, con el fin de facilitar el crecimiento natural de las personas.
Se lo llama “ecológico” porque no necesariamente modifica ninguna emoción que corresponda al suceso al que se hace referencia. Sino que trabaja con el exceso de emoción involucrada que impide el normal procesamiento e integración en la experiencia personal.

Algunas de las poblaciones tratadas con EMDR en Estudios  Controlados que cuentan con evidencias clínicas son:

  • Veteranos de Guerra (SGM, Corea, Vietnam, Tormenta del desierto).
  • Pacientes con fobias y trastornos de pánico.
  • Víctimas del crimen y policías afectados por la violencia y el estrés.
  • Personas con duelos complicados.
  • Niños y adultos sobrevivientes de desastres naturales.
  • Víctimas de abuso sexual.
  • Víctimas de accidentes o quemaduras.
  • Pacientes con disfunción sexual.
  • Pacientes fármaco dependientes.
  • Pacientes con Trastornos Disociativos.
  • Personas que requieren incrementar su desempeño o mantenerlo óptimo 
  • Pacientes con Trastornos somatomorfos incluyendo dolor crónico.
  • Pacientes con Diagnóstico de TEPT.

Enfermedades psiquiátricas y disfunción sexual

Muchas disfunciones sexuales pueden estar asociadas a alteraciones psicopatológicas, comorbilidad, o sea la asociación de distintas patologías (p. ej.; una depresión se puede asociar con fobias, una fobia se puede asociar con una impotencia, una eyaculación precoz con un cuadro de ansiedad generalizada). Estos son los cuadros psiquiátricos que más pueden asociarse con disfunciones sexuales femeninas y masculinas:

    * Depresiones
    * Fobias generales y sociales
    * Fobias sexuales (algunos las incluyen en las disfunciones)
    * Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
    * Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
    * Enfermedad bipolar
    * Ataques y desorden de pánico
    * Personalidades borderline
    * Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
    * Esquizofrenias

“En estos casos, hay que tratar además la enfermedad psiquiátrica con la medicación adecuada y relacionar la aparición del síntoma sexual con estos cuadros: si empezó antes o durante, si después de instaurar algún psicofármaco, si coincide con alguna situación de crisis. Se debe destacar que muchos de los fármacos utilizados para estos cuadros (algunos antidepresivos y antipsicóticos, Litio) pueden dar retardos orgásmicos y eyaculatorios, disminución del deseo, impotencia”. (Sapetti, A.)




CONCLUSIÓN     
Los nuevos avances científicos sobre el complejo y misterioso cerebro humano en lugar de descartar los importantísimos aportes de las múltiples psicoterapias que se han venido desarrollando a lo largo de un siglo la han venido integrando. Esto constituye una contribución que da mayor rigor científico a la labor psicoterapéutica. EMDR es un excelente ejemplo de cómo la psicoterapia encuentra un sustento biológico que sin reducirla a un orden físico-químico, permite lograr mayor rigurosidad y eficacia en los tratamientos, porque da cuenta de las emociones, sensaciones, pensamientos y creencias, en las tres vertientes existenciales de la persona, como es su pasado, su presente y su futuro.

EMDR contribuye a la nueva ciencia de la mente e introduce nuevas fuerzas a la salud mental y a la salud sexual con una mirada más humanista que comprende cada vez más y mejor la mente humana.

Los que impulsaron la integración de las psicoterapias proclaman el valor de la flexibilidad de los diversos modelos terapéuticos, EMDR como modelo “ecológico” es flexible y válido porque no modifica ninguna emoción que corresponda al suceso o evento que trae al paciente, sino que trabaja con el exceso de emoción involucrada que impide el normal procesamiento e integración en la experiencia personal. Lo mismo sucede con TIR, EFT y TAT.

Podemos decir entonces que trabajar con estos modelos junto a una terapia sexual, nos abre una puerta más para no tratar al individuo aislado sino al organismo en comunión cuerpo-mente en toda su respuesta sexual.

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*Licenciada en Psicología Clínica especialista en Sexología Clínica, Salud Sexual Humana, Educación sexual. Psicoterapeuta con especialidades en Psicotrauma, Formación  en Nivel I y II de EMDR (EMDRIA), TIR (Traumatic Incident Reduction), TAT (Técnica de acupresión Tapas), EFT (Técnica de Liberación Emocional) y Terapias Cognitivas. Doctoranda en Salud Mental Comunitaria (tesis en curso). Investigadora en Adicciones sexuales y abuso sexual infantil. Autora de varios artículos científicos y coautora Libro “Nuevos Aportes en el abuso sexual infantil”.
Miembro de la comisión Directiva 2016-2017 de SASH (Sociedad Argentina de Sexualidad Humana). Contacto: Email: marber58@yahoo.com.ar. 

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