algunas creencias sobre la sexualidad de los varones


Algunas creencias sobre la sexualidad de los varones

“¡Tampoco es fácil ser varón!”, decía una colega feminista. Uno no nace como tal sino que se va haciendo varón a lo largo de la vida, en un aprendizaje que no se detiene nunca. No es cierto que de pequeño, al igual que leer y escribir, se haya aprendido todo y no se necesita nada más para lidiar en el ruedo; sino que deberá formarse cada día y sobre todo ser flexible para adaptarse a las cambiantes condiciones del sexo en el decurso de la existencia.

El varón podría tener en cuenta algunos aspectos si le interesa repasar su aprendizaje sexual para mejorar el erotismo:

1. Siempre funciona bien con una pareja conocida con la cual se siente confiado y seguro. Pero funciona mal cuando son compañeras ocasionales y casi desconocidas. El caso inverso también lo vemos: fracasa bien con la esposa o novia pero funciona bien en una relación casual o transitoria.

2.  Cuando tenía relaciones con la novia en el hotel, estando relajado y tranquilo, podía controlar la eyaculación; en cambio si lo hacía en el auto o en la casa de los padres de la chica, mientras estos veían la televisión, se siente nervioso por el miedo a que lo descubran y lo hace muy rápidamente.

3.  A la inversa, cuando estaba en el reservado de la confitería o en la casa de la novia lograba una erección firme, pero cuando iba al hotel sentía que tenía que rendir y allí no la lograba

4.  Si lo hace en cierta posición logra con facilidad la erección y el orgasmo pero en otra siente que le cuesta terminar.

5.  Cuando busca un segundo orgasmo después del primero no lo consigue y se desespera llegando, en algunos casos, a estimularse de manera mecánica y compulsiva. Pero, si después de intentarlo, descansa un rato y recomienza, sí puede llegar.

6.  No tiene problemas cuando una mujer usa anticonceptivos pero se pone ansioso con otra que no los utiliza.

7.  Mantiene la erección cuando no usa profiláctico pero la pierde cuando tiene que usarlo.

Tener en cuenta estos elementos que caracterizaron los buenos y malos encuentros, serviría para reconocer las condiciones personales para un buen sexo. Puede ocurrir que alguien sólo recuerde experiencias frustrantes. En ese caso deberá utilizar su imaginación y hacer una lista de aquellas cosas que considera necesarias e imprescindibles para lograr la satisfacción de hacer volar su fantasía: pensar en un determinado lugar, quizás un cierto juego amoroso que nunca se animó a llevar a cabo, la utilización de alguna variante o posición novedosa, una determinada vestimenta, con una mujer real o soñada. Alguien que no pueda imaginar una situación determinada, difícilmente la podrá realizar. Eso le servirá también para detectar los caminos erróneos por donde hacía transitar su sexualidad, llevándolo a recorrer otros más satisfactorios y placenteros.



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