La homosexualidad (Parte IV)

Adaptado, y ampliado, de "Sexualidad en la pareja" (Sapetti - Rosenzvaig, Editorial Galerna, 1987)

La homosexualidad femenina

A UNA AMADA

"Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz.Se me traba le lengua.
Un fuego penetrante fluye en seguida por debajo de mi piel.
No ven nada mis ojos y empiezan a zumbarme los oídos.
Me cae a raudales el sudor. Tiembla mi cuerpo entero.
Me vuelvo más verde que la hierba.
Quedo desfallecida y es todo mi aspecto el de una muerta...."

Safo (poetisa griega nacida en la isla griega de Lesbos, siglo VII a. de J. C.)

  • Egon Schiele - "Pareja Sáfica" - 1911Elsa, 50 años: ¿Dos mujeres homosexuales pueden tener orgasmos?

  • Mónica, 32 años: ¿Cuándo y por qué una mujer se considera lesbiana?

  • Gabriela, 19 años: Desde que empecé el secundario me sentía atraída por una de mis compañeras. En momentos de intimidad nos hemos acariciado mutuamente los genitales. Me excité mucho. Siento una gran confusión porque deseo estar con ella, pero sé que esto no está bien. ¿Esto que me pasa quiere decir que yo seré toda mi vida una homosexual?

  • Beatriz, 27 años: ¿Las relaciones homosexuales de mujeres cuando se dan en un marco estable y afectivo son consideradas anormales?

  • Clara, 56 años: Sin juzgar el derecho de cada uno a usar libremente su cuerpo, me parece una monstruosidad que una mujer renuncie a la maternidad: esto va en contra del instinto materno.

El lesbianismo, también llamado safismo (palabras que derivan de la isla de Lesbos, donde residía la poetisa Safo), fue severamente perseguido y reprimido durante muchos años. Por ejemplo: en 1765 en New Haven Colony (EE.UU.) se las castigaba con la pena de muerte. En ese mismo país, en 1800 se aconsejaba la extirpación del clítoris y los ovarios de las lesbianas. Aun en ese siglo se consideraba a la homosexualidad femenina como un crimen o una enfermedad mental y hasta se han descrito técnicas de lobotomía para dejarlas sin respuesta sexual (Boblansky M., 1986).

Es claro que la lesbiana cuestiona seriamente los pilares de esta sociedad: la dependencia con respecto al varón, el matrimonio, la familia y la maternidad. Si hay algo que cuesta aceptar, sea la mujer lesbiana o no, es que decida voluntariamente no ser madre. Hoy se piensa que no existe un "instinto maternal", algo asignado antes de nacer que indica que hay que tener, sí o sí, un hijo. La maternidad tiene que ver con múltiples factores, entre ellos socioculturales, familiares, biológicos, psicológicos. La influencia del patriarcado en esto es claro: que un varón desista de su paternidad no es algo que ofenda a nadie, pero pobre de aquella mujer que decida algo similar. De todos modos, podemos agregar que no todas las lesbianas reniegan de la maternidad: muchas, por el contrario, son excelentes madres.

Para Hilda Rais, una lesbiana arquetípica es una mujer que elige sexualmente a otra mujer y que "siendo biológicamente capaz de reproducirse, puede elegir no hacerlo; que no depende ni sexual, ni emocional, ni económicamente de un varón, y que tampoco produce para beneficio del mismo". "Son mujeres que se conducen como varones en un mundo sin varones".

Hay quien sostiene que las relaciones entre lesbianas son más estables que la de los varones homosexuales y probablemente sea cierto. Quizá, lo mismo se podría decir, por lo menos de nuestra cultura, de las relaciones heterosexuales: el varón siempre hace gala de promiscuidad y relaciones extramatrimoniales otorgándose ese derecho en exclusividad para él, y niega para la mujer la misma opción o, en el caso de que la tomen, las moteja de prostitutas o inmorales. Muchas parejas de lesbianas constituyen parejas estables, pero con las características atribuidas a las heterosexuales: monogamia, fidelidad o infidelidad oculta.

El placer orgásmico en las relaciones homosexuales se produce de varias maneras: preferentemente por estimulación manual u oral clitoridiana, del Punto G o por la utilización de la introducción de los dedos o de algún artefacto fálico en la vagina.

La mayor parte de los varones piensa que las mujeres sólo pueden gozar con la introducción de un falo intravaginal; ni se les ocurre pensar que también suelen gustar, a veces en mayor medida, de estimulación no penetrante. Por eso muchas confiesan que llegaron por primera vez al orgasmo, o lo lograban con mayor facilidad, cuando fueron estimuladas por otras mujeres: "la amiga se complace en la certeza de acariciar un cuerpo del cual conoce todos los secretos y cuyas preferencias les son señaladas por su propio cuerpo" (S. de Beauvoir).

En relación con la pregunta de Gabriela, es importante diferenciar tanto en mujeres como en varones las experiencias ocasionales de la constitución de una identidad homosexual. En determinado período de la vida, frecuentemente en la pubertad o ya entrada la adolescencia, sucede que se efectúan contactos físicos más o menos íntimos que tienen un sentido básicamente exploratorio y que, habitualmente, no producen más que un recuerdo, pero en otras ocasiones puede constituirse en el inicio de una elección homosexual. Será en definitiva la propia persona la que con el paso del tiempo y las experiencias vaya determinando la elección final.

Algo importante para volver a destacar es que no habría que discriminar a nadie por su elección sexual, sea hetero, homo o bisexual ni indicar terapias "correctivas" para cambiar la elección sexual.

BIENVENIDA

Amor ha agitado mis entrañas como el huracán que sacude el monte bajo las encinas.
Se han puesto ya la Luna y las Pléyades. Es media noche. Pasa el tiempo.
Y sigo durmiendo sola. Viniste. Hiciste bien. Yo te estaba aguardando.
Has prendido fuego a mi corazón, que se abrasa de deseo.

Safo (poetisa griega nacida en la isla griega de Lesbos, siglo VII a. de J. C.)

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