En los actuales abordajes de las disfunciones sexuales, así como
en el enriquecimiento erótico de parejas sin dificultades, es de
suma importancia el uso de un lubricante, que posea las siguientes
características:
Que
no altere el PH del medio vaginal
Que
no sea maloliente
Que
no irrite ni manche
Que
no abra los poros del látex de los profilácticos (por eso se
desaconsejan la vaselina, lanolina o cremas que las contengan)
La vagina, por ser
un medio húmedo y estar en contacto con el exterior, amén de la
falta de higiene en muchos casos, está propensa a padecer diversas
enfermedades: las hay inflamatorias, infecciosas, parasitarias o
micóticas (hongos), y algunas de estas pueden ser agudas o volverse
crónicas. Sin olvidarnos que, en la menopausia, por la caída de los estrógenos, disminuye la lubricación
vaginal pudiendo dar verdaderas vaginitis atróficas.
Las distintas formas
de vaginitis pueden dar dolor, sobre todo en el coito, y a esto se llama
dispareunia o coito doloroso.
La dispareunia (palabra
que proviene del griego mal apareamiento o mal acoplamiento)
puede deberse a diversas causas incluso psicológicas-
y muchos de estos cuadros encubren un problema de anorgasmia
(ausencia de orgasmo) o de vaginismo
(contracción espasmódica de los músculos vaginales). En la consulta
es frecuente que la mujer refiera dolor o molestias al mantener
relaciones coitales. No siempre lo relata al profesional en forma
espontánea, ya que el pudor o la vergüenza le impiden hacerlo, pero
si el médico la interroga en un marco de confianza y respeto puede
surgir el dato.
Hay quien sostiene
que la dispareunia es
una disfunción más incapacitante que la anorgasmia
y se vuelve una razón de peso para que la mujer acuda al médico.
Muchas que no llegan al orgasmo nunca recurren al ginecólogo pero
cuando hay dolor, que afecta seriamente la capacidad coital, sí
lo hacen. En estos casos, donde la penetración se vuelve dificultosa
e incómoda, la indicación de un lubricante eficaz disminuye o evita
el dolor coital y las probables lesiones de la pared vaginal: con
una pequeña cantidad aplicada en los genitales de la mujer y del
varón, la penetración dejará de ser algo irritante para volver a
ser placentera. Claro que siempre el profesional tratará de eliminar
los factores causales de las vaginitis
y de la dispareunia.
El vaginismo
consiste en una contracción espasmódica e involuntaria de los músculos
vaginales, de manera repetida y casi constante, que no permite la
penetración durante el coito. Hay casos en que la contracción se
presenta sólo ante el intento de la introducción fálica, en otros
ni permite la entrada de un dedo ni de los tampones e incluso imposibilita
el examen ginecológico (hasta el punto que hay mujeres que nunca
se han dejado hacer el PAP ni la colposcopía). Hay situaciones dramáticas
de mujeres que no pueden ser penetradas durante años de matrimonio
llegando a quedar embarazadas sin penetración y sí por el
eyaculado en las puertas de la vagina (aunque parezca raro no lo
es tal: recientemente tuve una paciente que fue desflorada durante
el parto y otra, al tenerlo por cesárea, se mantuvo con el himen
sin desflorar). El vaginismo no depende de la voluntad y no se regula conscientemente.
Esta situación persiste a lo largo de los años y es una de las causas
del matrimonio
no consumado (otras son: la impotencia,
la eyaculación
precoz y las fobias
del varón) que a veces hace crisis cuando la pareja quiere tener
hijos y esta dificultad también lo impide. El tratamiento del vaginismo
es de efectiva resolución con las modernas Terapias
Sexuales que combinan intervenciones psicoterapéuticas,
incluyendo tareas o prescripciones a realizar por la mujer, tanto
a solas como con su pareja (fuera de las entrevistas con el sexólogo)
y donde el uso de un lubricante externo suele ser de suma utilidad
como ayuda terapéutica.
Demasiado se habla
de la frigidez,
desgraciadamente muchas veces con un criterio machista y denigrante
para la mujer, por eso la Sexología ya no tiende a utilizar ese
término. Pocas veces se dice que hay casos donde la mujer, al no
poder excitarse (en algunos casos porque los varones no se toman
el trabajo de estimularlas), no lubrica lo suficiente y la penetración
se dificulta o se hace con molestias, lo que genera un círculo vicioso
que la lleva a evitar aún más las relaciones sexuales. Algo similar
ocurre con las llamadas disfunciones
del deseo donde la mujer no tiene ganas de hacer el amor
y para no disgustar a su pareja acepta igual la penetración: al
realizarla con la vagina seca, esta no se dilata ni humedece, repitiendo
la misma circularidad de poco deseo -baja lubricación -dolor
en la penetración -evitación de contactos posteriores. Incluso ahora
estamos investigando, aquí y en todo el mundo, el uso de medicamentos
como el Viagra
para aumentar la lubricación y la vasodilatación vaginal.
En la menopausia
casi siempre hay una disminución de la lubricación vaginal, con
la consecuente irritación o dolor en la introducción, lo que muchas
veces lleva a la mujer a abandonar las relaciones sexuales.
En cada penetración sin lubricación puede haber daños en la mucosa
lo que conlleva más dolor y evitación del coito. En estos casos
el sencillo uso del lubricante es imprescindible para recuperar
el placer sexual.
En todos estos casos
enunciados: dispareunia,
disfunción del deseo, anorgasmias, dificultad para excitarse (la impropiamente llamada
frigidez), vaginismo
y matrimonio
no consumado tanto como en la menopausia
(que no es una disfunción sexual), vemos en común la disminución
o falta de lubricación y, como consecuencia, dificultad en la penetración
con dolor o molestias.
También usamos el
lubricante íntimo en los casos de eyaculación
precoz (en técnicas de parada y arranque) y en la disfunción
eréctil para facilitar la penetración y mejorar la sensibilidad.
En parejas hetero
y homosexuales con coito anal es fundamental porque evita las lesiones
de la mucosa al ser facilitador de la penetración y, por otro lado,
el gel lubricante de uso íntimo, que no abre los poros del profiláctico,
permite el empleo del preservativo con gran margen de seguridad.
Protegen por vía doble: evita las puertas de entrada al no producirse
las lesiones mucosas por la mejor introducción y al no abrir los
poros del preservativo.
Creemos que el uso
de un probado y eficaz lubricante en forma de gel que reúna las
condiciones antes mencionadas, es algo indispensable para disfrutar
de una vida sexual sin molestias, sana, en un marco de placer y
aumento del erotismo, de amor y seguridad.