CHÍA (Un aceite con propiedades sanadoras)

CHÍA

"Autorretrato con mono", Frida Kahlo Chía (Salvia hispánica L.) es una planta que crece durante el verano y en la actualidad las mayores plantaciones se encuentran en nuestro norte Argentino y en Bolivia.

Las semillas de Chía fueron utilizadas por los Mayas, Aztecas e indios del oeste americano como alimento primordial. Los guerreros Aztecas las consumían antes de las batallas ya que entendían que les daba fuerza y energía para las mismas.

A su vez los pueblos que conquistaban debían rendir un tributo anual con semillas de Chía.

Usaban tanto las semillas como el aceite para la elaboración de medicinas, pinturas para el rostro y el cuerpo. La Chía formaba parte de las ceremonias religiosas dedicadas a los dioses aztecas motivo por el cual cuando llegó la conquista española los campos sembrados fueron incendiados dado que la consideraban sacrílega hasta casi su extinción.

Su cultivo sobrevivió en pequeñas cantidades en áreas montañosas del sur de México y Guatemala. Recién en 1991 se reconocieron sus propiedades y se inició un programa de investigación y desarrollo.

De la Salvia Hispánica de nuestro Norte Argentino,
se cosechan las semillas de Chía

Las semillas están constituidas entre un 32 a 39% por aceites, no contienen colesterol, poseen además un 20% de proteínas, calcio, hierro, fibras dietéticas y antioxidantes. Es reconocida como la mayor fuente vegetal de ácidos grasos Omega -3. De la semilla se extrae el aceite que, a su vez, se prepara en cápsulas blandas.

¿Qué son los ácidos grasos saturados e insaturados?

Nuestra alimentación está constituida por proteínas, hidratos de carbono y lípidos, para que sea saludable deberán tener las proporciones adecuadas.
Los lípidos o grasas saturadas, son considerados dañinos para nuestro organismo porque están asociados al desarrollo de la obesidad y enfermedades cardiovasculares.
Los ácidos grasos saturados sólo poseen enlaces simples y su función principal es aportar energía a nuestro organismo. No conviene usarlas en exceso.

Sin embargo no todas las grasas son perjudiciales, se ha descubierto que grasas constituidas por ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) poseen propiedades beneficiosas para nuestra salud. Se denominan así por que presentan dobles enlaces en su constitución.
Los ácidos grasos monoinsaturados (AGMI) sólo tienen un doble enlace, por ejemplo el ácido oleico, y tienen una función metabólica importante en la producción de hormonas y en la génesis y control de procesos inflamatorios.

Hay un grupo de ácidos grasos que no son producidos por el hombre llamados ácidos grasos esenciales (AGE) de manera que sólo se pueden incorporar a través de la dieta.

Los AGE forman parte de la estructura de las membranas celulares. Dentro de ellos se encuentran: los ácidos grasos Omega-3 (AGPI) como el ácido alfa linolénico y sus derivados de cadena larga: EPA-ADP y DHA (Ácido Eicosapentanoico- Ácido Docosapentanoico y Ácido Docosahexanoico) y Omega-6 como es el ácido linoleico-.

¿Cuáles son los efectos benéficos de los Omega-3?

Sabemos que las enfermedades cardiovasculares son una de las primeras causas de muerte en el mundo. Una de las principales medidas dietéticas es reducir el consumo de ácidos grasos saturados y aumentar los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI).

Cada vez existe mayor evidencia que el consumo de Omega-3 reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares al actuar sobre el perfil lipídico, la presión sanguínea, la coagulación y la función cardíaca.

Poblaciones cuya dieta se basa fundamentalmente en la ingesta de pescados de mar poseen una baja incidencia de eventos cardiovasculares pero también posee efectos beneficiosos para aquellos pacientes que han tenido eventos cardiovasculares.
Teniendo en cuenta la evidencia disponible la Asociación Americana del Corazón recomienda el uso de 1 g/día de Omega-3 en pacientes con antecedentes de enfermedad cardiovascular y de 500mg en prevención primaria.

Su acción sobre el perfil lipídico: se manifiesta disminuyendo rápidamente los triglicéridos y aumentando un poco el HDL (“colesterol bueno”).

Su acción sobre la coagulación y agregación plaquetaria: a través de la acción de la ciclooxigenasa los Omega-3 poseen efectos antiagregantes plaquetarios y vasodilatadores en el endotelio vascular. Y por intermedio de la lipooxigenasa presente en los leucocitos promueve acciones antiagregantes (parecidas a las de la aspirina) y antiinflamatorias.

Dosis entre 1 a 3,5 g/día tienen acción antiagregante plaquetaria y alargan el tiempo de sangría dentro de límites fisiológicos sin riesgo hemorrágico en aquellos pacientes que no están anticoagulados.

Su acción en la inflamación: el consumo de Omega-3 lleva a una disminución de los niveles de ácido araquidónico, que desencadena la cascada inflamatoria a través de la ciclooxigenasa 2 y como consecuencia la disminución de las citokinas proinflamatorias.

Se ha demostrado en muchos trabajos controlados randomizados la mejoría en la artritis reumatoidea con referencia a la rigidez matutina y dolor al movilizar la articulación. Dicha mejoría se observa a partir de los 3 meses de ingesta. Se han reportado potenciación de los efectos cuando se administra con AINEs (antiinflamatorios no esteroides) como el Ibuprofeno o con la aspirina.

En pacientes con triglicéridos el consumo con dosis de 1 a 5 g día reduce de manera consistente a los mismos. En Europa el EFSA (European Food Safety Authority), que es el ente de seguridad alimentaria, recomienda el consumo de 2 g /día para el mantenimiento de una concentración normal de triglicéridos en la sangre.

Su acción sobre la presión arterial: la ingesta de Omega-3 en dosis altas de Produce vasodilatación actuando tanto sobre la presión sistólica como la diastólica en hipertensos moderados.

Su acción en neoplasias: investigaciones en animales sugerían que una alimentación rica en Omega-3 reduciría el riesgo de cáncer de mama. Una de las razones era la ausencia de un balance entre Omega-3 y 6 que predispone a la aparición de ciertos tipos de cáncer. Por otra parte hay evidencias que la ingesta de Omega-3 aumenta la sensibilidad de células cancerosas a los agentes antineoplásicos.

 

El aceite de Chía es la mayor fuente vegetal de Omega-3

RESUMEN DE LA ACCIÓN DEL ACEITE DE CHÍA

• Contiene una gran cantidad de ácidos grasos Omega 3, que son beneficiosos en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, y de la arterioesclerosis
• Regula la hipertensión, los niveles de la diabetes, descienden los altos niveles de colesterol
• Contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico
• Tiene propiedades antioxidantes que protegen al organismo de virus, inflamaciones, tumores y de los radicales libres
• Favorece a la absorción del organismo de vitaminas A, D, E y K
• El aceite de Chía no contiene gluten por lo cual puede ser consumido por las personas celíacas
• Al ser de origen vegetal no contiene colesterol
• Porcentualmente posee una concentración mayor de Omega 3 que otras fuentes
• Chía posee un elevado contenido de antioxidantes naturales, por lo cual no necesita antioxidantes adicionales para mantener su estabilidad
• Posee bajos niveles de grasas saturadas a diferencia de otros aceites vegetales también fuente de Omega 3

 

En nuestro medio el aceite de Chía se consigue en forma de cápsulas blandas de 1 gramo.

 

 

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