Obesidad en la mujer*




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Venus de Willendorf


 


La obesidad es una enfermedad crónica que aumentó su prevalencia en el mundo de un modo alarmante, llegando a considerarse como epidemia.

Se caracteriza por acumulación excesiva de grasa en el cuerpo; lo que produce numerosas complicaciones  en la salud.

Las enfermedades con las cuales se asocia son: hipertensión arterial, dolencias  cardíacas, problemas digestivos (acidez, reflujo), diabetes, apnea del sueño (ronquidos, sueño superficial, somnolencia diurna), patología traumatológica (dolores en miembros inferiores, artrosis de rodilla y cadera, lumbago), várices, infertilidad, disfunciones sexuales, ciertos cánceres y problemas psicológicos (depresión, baja autoestima) entre otras.

¿A qué se debe la epidemia?

Tenemos un cuerpo, una biología, que no cambió desde hace más de 50.000 años.
Nuestros antepasados comían todo lo que podían cuando encontraban alimentos y el exceso lo depositaban en forma de grasa, para usarla como energía en los momentos de hambruna. Este es el “genotipo ahorrador”.

Actualmente vivimos en una sociedad donde en general hay sobreabundancia de comida y fácil acceso a ella.

Los alimentos que provienen directamente de la naturaleza, como frutas, verduras, carnes magras, aves, pescados y cereales integrales, son progresivamente reemplazados por nuevos alimentos procesados, a los que se les saca las fibras (importantes para retardar la absorción de los hidratos y de las grasas –como es el caso del salvado de avena, el salvado del arroz integra-l) con asociaciones que no existen en la naturaleza como hidratos de carbono refinados mezclados con grasas.

Sumado a esto, un avance constante de la tecnología nos lleva a un creciente sedentarismo. Comparado con aquellos primeros humanos, que se movían gran parte del día en busca de alimentos, nosotros movemos 15 segundos un dedo para llamar al delivery.
En nuestra cultura, la mujer ocupa un rol muy importante en relación a la nutrición de la familia.

Un nuevo concepto “portero nutricional” (nutritional gatekeeper) explica esta función. Es la que se encarga de la entrada de los alimentos al hogar. Es quien decide qué comida hacer y cuál no. Incluye el pensar la lista de compras, la fase organizativa de cuándo, cuánto y qué comprar; la elaboración por diferentes métodos de cocción, el servido de la comida en la mesa familiar y el reparto entre los comensales.

Los nuevos conceptos de tratamiento de la obesidad incluyen actuar sobre los “cambios en el estilo de vida”. Se tienen en cuenta todos los momentos de la conducta alimentaria humana. Se trabaja sobre el aprendizaje de nuevos hábitos.

Considerando la etapa de la vida femenina en que se encuentra, ya sea adolescencia, embarazo, lactancia o menopausia, ya que cada una requiere cuidados alimenticios especiales.

Estos cambios tienen en la mujer una gran aliada.

Otra consideración: la mujer en la cultura occidental, es una lectora y realizadora de “dietas de moda”. Una de las novedades científicas con relación a la obesidad, es la revisión del concepto de “dietar”. Si la idea de hacer una dieta significa una gran restricción alimentaria por un término determinado de tiempo, para luego comer como antes de iniciar la dieta, la realidad es que no se cambia nada y el ciclo de restricción conlleva a un posterior descontrol lo que produce el rebote en el peso.

Una alimentación saludable, junto al tratamiento médico personalizado que incluye  la evaluación de hábitos de consumo, gustos, alimentos saciógenos (que dan saciedad), adaptación a horarios de trabajo, reuniones sociales, etc., son los pilares para revertir la obesidad. Incluyendo la actividad física en la vida cotidiana.

Es mucho lo que la ciencia de la nutrición actual puede hacer para tratar la obesidad de la mujer, cuando se asocian las energías del paciente y del profesional formando una dupla de eficacia para el cambio.

Dra. Liliana Medvetzky
Médica especialista en nutrición con orientación en obesidad

 

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