La sexualidad en los trastornos de la alimentación*

Me parece indudable que el concepto de ‘lo bello’ tiene su raíz en el campo de la excitación sexual y originalmente significó lo que estimula sexualmente”.

S. Freud, Tres Ensayos de una Teoría Sexual (1905)

"En una ocasión el Dios Pan intentó violar a la casta Pitis, que escapó de él metamorfoseándose en abeto, una rama la cual, llevó Pan como guirnalda.

Otra vez persiguió a la casta Siringe desde el monte Liceo hasta el río Ladón donde ella se transformo en una caña, como no pudo distinguirla del resto, cortó varias cañas al azar e hizo una siringa”.

Robert Graves, Los Mitos Griegos

"Desterradas las instructivas voces.Amargamente sosegada la ingenuidad física. ¡Ah! El infinito egoísmo de la adolescencia, el estudiado optimismo.Aires y formas agonizando. ¡Un coro para calmar la impotencia y la ausencia!...En efecto, pronto los nervios van a empezar a fallar".

Arthur Rimbaud (Iluminaciones, 1886)

Las citas que encabezan este trabajo resumen algunas de las cuestiones entorno al tema de la sexualidad en pacientes que padecen trastornos alimentarios. Quienes se han acercado al tema conocen la presión que ejerce la cultura con relación al ideal de las formas delgadas, como sinónimo de lo bello, de  la capacidad de ejercer atracción y de obtener una notoria delgadez a través de la dieta y ejercicios agotadores; de esta manera “se vuelven deseables”, pero esta “deseabilidad” las confronta con la propia pérdida del apetito sexual y su menstruación. Una manera de escapar de este conflicto es quitando toda conexión entre la forma corporal y su significado sexual para agregar más adelgazamiento. El adelgazamiento continuo conduce a una pérdida del significado sexual de la atractividad. Todas las formas corporales que tienen significado sexual deben desaparecer: pechos, muslos, nalgas.

De esta manera, el adelgazamiento estaría persiguiendo un ideal corporal y una segunda meta, más novedosa: la resolución del conflicto creado por la pérdida del interés sexual.

Eric Laurent se pregunta: ¿qué es hoy una modelo para nuestra sociedad de consumo? Es una anorexia que se “hace los senos”, donde la anorexia de las modelos se instaura como modelo físico e idealización de lo bello.

La anorexia es la evidencia del deseo, no hay nada que pueda colmarla o satisfacerla. La saciedad es el goce. Eso conduce a una construcción fálica del cuerpo que está profundamente ligado a la delgadez.

Un libreto muy similar puede tener otra manera de apertura. Esta variante no empieza con un trauma sexual, sino con la incapacidad para enfrentarse con las demandas sexuales de la pubertad, intentando liberarse de esa carga.  Entre las que habían informado rechazo a la sexualidad y a la intimidad aún antes que se declarara la enfermedad. El trauma sexual, luego ocupa el papel central y abre el juego. Desde el cuerpo como “manchado” o “sucio”, las pacientes tienen la motivación explícita de “desexualizar” su cuerpo, algunas veces hasta de “descorporizarse”.

El ideal estético ha cambiado enormemente, especialmente en los últimos treinta años, hacia formas y medidas cada vez más extremas de delgadez, pero los cánones de belleza actual no se aplican sólo a la ropa que cubre el cuerpo sino, y muy especialmente, al cuerpo mismo; más aún, al cuerpo desnudo.

Nunca como en la actualidad el cuerpo de las mujeres fue más expuesto al ojo del otro, y a través de ese otro, mirándose a través de él, a la propia observación. El cuerpo desvestido es el eje de la forma en que la mujer debe ofrecer su cuerpo a la mirada (la mujer en el espectáculo y en la publicidad actual lo reflejan). Las mujeres ya no pueden manipular sólo lo que adorna el cuerpo, la apariencia, pues ésta ya toca su propio ser, la intimidad de su cuerpo. En el escenario público los cuerpos deben adecuarse a la función perfecta y para esto la sociedad ofrece las recetas para lograrlo: gimnasias, cirugías, laxantes, diuréticos, dietas, psicofármacos.

El vacío y la insatisfacción que oferta el culto por el cuerpo se lo rellena con compulsiones alimentarias, en el decir de Levi Strauss: "La cocina de una sociedad es un lenguaje que denuncia inconcientemente su estructura".

Como se ha dicho con frecuencia, el trastorno alimentario es una especie de punta del iceberg. Muchas de estas pacientes padecen de extrema labilidad yoica lo que las conduce al riesgo de una rápida fragmentación. En este sentido, el trastorno alimentario aparece como un mecanismo de defensa. Las sensaciones emergentes de esta situación consisten en aburrimiento, vacío, debilidad y depresión. Hay poco entusiasmo y alegría de vivir en estas jóvenes. Tales vivencias impactan negativamente cuando estamos en presencia de una amenaza de fragmentación del Yo: aparecen furia, ansiedad, vergüenza. Rechazan exhibirse desnudas ante sus parejas y carecen de la capacidad de obtener placer; pareciera que al evitar ver sus propios cuerpos creyeran que eluden la fragmentación.

Las pacientes con trastornos alimentarios, en especial las bulímicas, pueden buscar parejas promiscuamente para evitar esta fragmentación interna y para hacerse la ilusión de obtener un cuidador omnipotente. Muchas de ellas establecen una especie de relación “madre-hija” con su pareja, más que una relación adulta entre pares.

La imagen se constituye en el rasgo del soporte social y en la condición del vínculo, el sexo genera una angustia nueva en la posmodernidad. El placer sexual, hasta ayer nocturno y secreto hoy se vuelve obligatorio, los medios de comunicación hablan de él todo el tiempo. El orgasmo se convirtió en un deber, esta insistencia plantea cuestiones inéditas, no solamente las de un crecimiento, sino que algunas personas enfrentadas a la conjunción del amor y del erotismo, sin “un padre” que tranquilice pueden preferir el fuera-del-sexo, el exceso que las deja ex-sexo.

Comidas exageradas o nada, no hay que preocuparse por la comida, en el plato el erotismo y la alimentación hacen pareja. Los rituales alimentarios le quitan frenos al deseo sexual y si bien estos trastornos de la alimentación no son patologías nuevas, (la humanidad siempre usó diversas recetas para cocinar su angustia), hoy impactan por su número. La bulimia y la anorexia ponen en escena una lucha contemporánea donde el “cuerpo ideal” parece ser el cuerpo mutilado sacralizado a falta de rituales, que va a ser torturado y de esta manera se volverá  verdadero.

Lo bello según Lacan es la imagen del cuerpo como envoltorio de todas las formas posibles del deseo, el cuerpo es por excelencia el tener el sujeto y no la condición de su ser. ¿Un cuerpo que para ser bello muestra su cadáver y pierde el alma?

Rostros de la histeria, que siempre se nutrió de los avatares de la cultura para el envoltorio de sus síntomas y hoy toma esa dimensión de “ser”.

En el universo del “todo se debe mostrar” que irrumpe socialmente como imperativo de goce, lo bello ya no conduce a la excitabilidad sexual sino que muestra, obscenamente, las formas actuales de la represión y sus consecuencias. Así, como vaticinaba el genio de Rimbaud:"En efecto, pronto los nervios van a empezar a fallar”.

* Licenciada Liliana Vazquez, psicóloga y socióloga.
Directora de AABRA, Centro de Día en patologías de consumo.

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