MUJER Y VITAL: ¿Una nueva exigencia?



Pandora, por Lefebvre

 

Invitada a escribir un artículo para el sitio mujervital.com.ar, y quizás por ciertos tics profesionales, que uno no olvida, me interrogué el nombre que da lugar a este espacio virtual.
Mujer y vital…., los modelos sociales actuales parecen no dar tregua, la serie “Sex and the City” ícono de esta femineidad del nuevo milenio, nos muestra modelos a seguir. Cuatro mujeres espléndidas, que enfrentan el sexo sin tabúes aparentes, excelentes en sus profesiones, alertas frente a los últimos descubrimientos estéticos. Son los semblantes que la sociedad construye como ideales de las mujeres de hoy.

Entonces nosotras -“vitales” hijas de aquellas luchas feministas y de los estudios de género, que proponen la apropiación de la mujer y de su experiencia subjetiva, mediante la exploración de su cuerpo, la expresión de sus deseos sexuales, esta vez por fuera de la sexualidad heterosexual hegemónica- sostenemos la sexualidad de la mujer como distinta a la del varón. Aparece un cuerpo femenino erotizado en la totalidad de su superficie, se reivindica la excitabilidad del clítoris frente a la vagina.

Las mujeres de cualquier edad, masculinizan sus prácticas sexuales, en pro de una liberación que no ha sido deconstruida en lo que tiene de imposición y de negación de experiencias propias (orgasmo obligatorio, genitalidad, promiscuidad, negación del afecto). Hasta la misma manera de nombrar la sexualidad se ha modificado, ya no "se hace el amor" –concepto que no se escucha, por obsoleto- sino que "se tiene sexo", se "quiere sexo", se "practica sexo".

Por otro lado, las jóvenes y adolescentes, por primera vez en la historia no desean unirse a un varón como único destino, sino que tienen como meta la independencia laboral, exploran su sexualidad con más libertad que nunca. En el proceso descrito, el sexo se ha separado del afecto. Esta banalización de lo sexual ha dejado al varón y a la mujer solos frente al otro. Pareciera que se busca un cuerpo, no una persona. Es así que la búsqueda más angustiosa de nuestro tiempo no es la sexual, sino la afectiva.

El individualismo como ideal ha traído consigo la negociación de las necesidades de compromiso. La negación ha pasado de lo sexual a lo afectivo. Además, las mujeres emancipadas han izado la bandera de su soltería. Para ellos las cosas no son más fáciles: tienen problemas con la intimidad y el compromiso. Esta identidad amenazada les separa aún más de las mujeres, buscando en los amigos una comunidad de iguales en los que apaciguar su crisis identitaria. La búsqueda de amor choca con las dificultades de este individualismo extremo, con la amenaza que la intimidad supone para los sujetos, con el temor a la dependencia.

Nuestra mujer vital hoy se sigue preguntando, como otrora, cómo ser amada siendo singular en el universo de las otras, las formas serán nuevas, la búsqueda es la de siempre en el insondable misterio de la femineidad.

* Licenciada Liliana Vazquez, psicóloga y socióloga

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