Ataques de pánico: Un testimonio

Comentario breve del Dr. Sapetti: impactante relato de un lector, en el cual describe emotivamente sus crisis de pánico, sus miedos y fobias. Tal vez sirva como ayuda a muchos que transitan crisis similares. Es un caso que debería ser visto por un psiquiatra y, eventualmente a un neurólogo, lo que no quita la posibilidad de una psicoterapia.

Recuerdo que tuve mi primer ataque de pánico cuando  había viajado con mi primo, mi abuela y mis viejos: estaba jugando y, de repente, me agarró miedo, fue muy leve. Después por un problema mi vieja, mi abuela y mi primo se volvieron a Argentina. Me quedé solo con mi viejo y un día mirando una película me levanté rápido del sillón y me pregunté: ¿por qué estaba viviendo? ¿qué era lo que me pasaba?; esa noche no pude dormir. Días antes había tenido un golpe pero no fue nada, no me desmayé ni vomité: "¿puede ser por eso?", después empecé a tener miedos como pensar que iba a caer hacia la pared. Después regresé a Argentina con mi viejo; estaba medio angustiado porque el tiempo que estuve sin fobias la pasé bastante bien, pero me quería curar yendo a una psicóloga que me había curado mi fobia que tuve de pequeño de tragar, simplemente no quería comer, bajé como 10 kilos y, gracias a ella y a un consejo de mi padre me recuperé. Cuando llegué seguía con este miedo, pero no siempre me pasaba, sí cuando estaba solo o cuando no tenía nada que hacer. 

Entonces estuve sin hacer nada durante 6 meses; en ese tiempo, mi miedo (el de caerme hacia la pared ) seguía, pero aparecieron más miedos: de dejar de respirar, había escuchado en la radio de que un chico jugando al básquet estaba comiendo chicle y al saltar se ahogó. También tuve ese miedo pero no duró mucho. Empecé el colegio y esos miedos empezaron a irse pero al terminar otra vez aparecieron con más fuerza, le tenía miedo a cualquier cosa: al no saber de dónde venimos, por qué nací, por qué puedo moverme, no le encontraba sentido a la vida.                                   

Mi vieja me había comentado que había gente que le tenía miedo a la gente, ese miedo lo absorbí. Pero estos miedos no estaban siempre molestándome, a veces estaba bien sin recordar nada de esos miedos y otras hacía mis cosas conviviendo con esos miedos y otras entraba en pánico por estas “boludeces” (perdón por la palabra pero no se como librarme de ellas). Siempre traté de jugar a la pelota , al volley, entrar en cursos, pero sólo era como un tranquilizante que me duraba unos momentos pero después reaparecía. Estuve yendo a terapia como 1 año pero no vi ningún resultado considerable, estaba peor. Hasta que un día viendo un programa sin querer escuché sobre los ataques de pánico, una enfermedad del presente. Me sentí muy reflejado sobre los síntomas y cómo se siente la persona que los padece.

Ahora tengo una fobia muy fea: me tengo miedo a mi persona como si estaría en el cuerpo de otro. Lo relacioné con que, bueno, ya no soy un niño y por ahí estas preguntas que no me hice en el tiempo de adolescencia me las estoy haciendo ahora, pero ya llevo casi dos años con este problema y desde que me enteré que tenía ataques de pánico empecé a leer varios relatos de gente con este problema y que se curaron. Por eso busco una cura, hablaba de esto con mis viejos pero ellos no entendían; yo les decía -tengo miedo. Y ellos me preguntaban -pero ¿miedo a qué? Yo pensaba: ojalá fuera tan fácil de explicar. Creía que tenía alguna enfermedad grave en la cabeza ya que a veces tengo fuertes dolores como puntadas, no siempre pero a veces  me sucede.                                 

Yo quería preguntarles: ¿qué fobia tengo? ¿Es grave? ¿Qué debo hacer? ¿Qué son estos dolores de cabeza? Les agradezco que se hayan molestado en leer esta carta que casi es un resumen de toda mi historia desde que me pasó este problema.

Juan, Argentina, 2005

Nota del Dr. Sapetti: como lecturas complementarias – a quienes les interese- se sugieren los artículos sobre ATAQUES DE PÁNICO, TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA, DEPRESIÓN y hacer los tests de ATAQUES DE PÁNICO, ANSIEDAD, DEPRESIÓN.

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