La sexualidad de los cardíacos

A raíz de la aparición del Sildenafil (Viagra), en una entrevista que me realizó un canal de TV, me preguntaron qué pasaba con la vida sexual de quienes habían padecido un infarto y si ellos podían utilizar este novedoso y eficaz medicamento. Estos pacientes, si tenían una vida sexual sin problemas, se encuentran en forma abrupta con una situación de limitaciones corporales y de temores sobre su futuro y la posibilidad de la repetición del episodio. A veces la adaptación es difícil, pero puede haber posibilidades de recuperación si hay un cambio en sus hábitos (alimentación, reducción de peso, abandono del cigarrillo y la vida sedentaria, disminución del stress): Muchas veces cuando examinamos a un paciente muy ansioso y exigido, con alto nivel de riesgo, le aconsejamos que haga ejercicios livianos, o que camine, tome ratos de ocio o relax, o que haga algún tipo de terapia, nos contestan: "pero doctor, yo no tengo tiempo..." Sin desconocer las dificultades que presenta nuestro medio siempre pienso en lo que decía el Dr. Cooper, precursor del aerobismo: "bueno, sufra el infarto y luego le explicaré cómo tener tiempo". Claro que hay diferentes tipos de infarto y de cardiopatías: algunos provocan una disminución marcada de la capacidad física, otros no tanto. Como regla, todos los que pasaron por un infarto de miocardio, deben realizar un estudio completo para conocer el pronóstico que tienen y qué actividad física pueden hacer sin riesgo. En la mayoría de los casos no hay peligro en llevar a cabo una vida sexual apropiada a su edad. Lo que ocurre es que en ellos circulan fantasías de muerte y temen sufrir un episodio durante el coito: es bueno hablar de estos miedos y así ayudar a superarlos y reiniciar su sexualidad. A quienes se les realizaron by-pass e hicieron su recuperación están en mejores condiciones físicas que antes de la cirugía por lo tanto pueden disfrutar mejor de la vida y el Eros. Sabemos que también las medicaciones para estas afecciones pueden causar disfunciones erectivas, lo que agrava el problema. Pero cuando las pruebas nos dicen que es posible realizar determinados esfuerzos, que se pueden comparar con el de un coito y el orgasmo (homologables a subir dos pasos por escalera a paso vivo o llegar hasta 6 Mets en la ergometría) no hay problemas de volver a recuperar la vida erótica y de utilizar el Sildefil, salvo para aquellos que necesiten nitritos o nitratos como indicación vasodilatadora coronaria. Hay etapas graduales y progresivas que los pacientes deben recorrer y en última instancia es más nocivo para la salud psicofísica una abstinencia forzada que una vuelta a la sexualidad, aunque fuera de manera lenta, gradual –en muchos casos con la ayuda del Viagra- en el marco de la consulta médica.