El Viagra en las mujeres y el punto G

Desnudo con pechos, ModiglianiLos fármacos como el Viagra, diseñados para aumentar el placer sexual y la capacidad erectiva, pueden funcionar - según algunas investigaciones- mejor en algunas mujeres que en otras, dependiendo del tamaño de su "Punto G". El área interna de la vagina, famosa por producir orgasmos increíbles fue denominada por primera vez "Punto G" en el año 1950. Las glándulas de Skene, relacionadas con el Punto G, contienen una enzima llamada PDE-5 (fosfodiesterasa 5, que tiene un rol importante en la fase de detumescencia de la respuesta erectiva en el pene) implicada en la fase de excitación femenina. También habría liberación de óxido nítrico, similar al proceso de la erección. Si las glándulas de Skene son grandes y hay cantidad suficiente de PDE-5, los investigadores creen que los fármacos inhibidores de esa enzima, como el Viagra y los nuevos productos que saldrían al mercado en el 2003, funcionarían bien aunque podrían ser menos exitosos en mujeres cuyo Punto G fuera pequeño.

"Pero incluso para aquellas mujeres con Punto G pequeño, o sin Punto G en absoluto, las drogas similares al Viagra tendrían algún tipo de efecto, ya que es posible encontrar PDE-5 también en el clítoris", señaló la Revista New Scientist. Sabemos hoy que también hay, al igual que en el pene, liberación de óxido nítrico (es un gas de acción vasodilatadora).

El Viagra, la píldora contra la impotencia que ha hecho maravillas por los hombres, aumenta la potencia y el placer sexual al bloquear la PDE 5 , la enzima que produce la detumescencia. Si bien los científicos sabían de la actividad del el óxido nítrico en el clítoris, Emmanuele Jannini junto con investigadores de la Universidad de Aquila en Italia, descubrieron restos de enzimas PDE-5 al revisar el Punto G de 14 mujeres. Pero en otros dos casos la concentración de enzimas eran muy bajas y no pudieron encontrar las glándulas de Skene. "Para esas mujeres, tener un orgasmo por estimulación vaginal es anatómicamente imposible", dijo Jannini a la Revista.

Pero la New Scientist señaló que todavía hay esperanza en el horizonte ya que los científicos están trabajando en fármacos que estimulan la excitación y la erección por vía cerebral.

 

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